Investigadores de la PHSU exploran cómo la ansiedad, la depresión y las fallas de memoria coexisten en los puertorriqueños con enfermedades inflamatorias del intestino
En un esfuerzo por visibilizar el impacto integral de las afecciones gastrointestinales en la población puertorriqueña, investigadores del laboratorio Cognitive Health and Technology Laboratory de la Ponce Health Sciences University (PHSU) presentaron los hallazgos iniciales de un proyecto que explora la coexistencia de trastornos de salud mental y dificultades cognitivas en pacientes con Enfermedad Inflamatoria del Intestino (IBD, por sus siglas en inglés).
La investigación, expuesta en formato de póster científico en el Ponce Research Institute, consiste en un análisis secundario descriptivo derivado de un macroestudio más amplio dedicado a evaluar el bienestar neuropsicológico en personas con diversas condiciones gastrointestinales en la isla.
A través de una plataforma electrónica de autorreporte (REDCap), el estudio preliminar logró identificar que una parte significativa de los participantes con diagnósticos como la enfermedad de Crohn o la colitis ulcerativa reportan manifestar, simultáneamente, fallas en procesos cognitivos y trastornos de salud mental validados por profesionales médicos.
Entre las dificultades cognitivas más recurrentes señaladas por la muestra de adultos —cuyas edades fluctúan principalmente entre los 20 y 40 años— se encuentran problemas con la memoria, la atención y la velocidad de procesamiento de información. En el ámbito de la salud mental, los diagnósticos con mayor prevalencia en este grupo fueron el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), la depresión y la ansiedad, aunque también se documentaron casos de condiciones severas como la esquizofrenia y la bipolaridad.
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Neftalí Jusino Galarza, estudiante de psicología clínica a nivel doctoral en la PHSU y miembro expositor del laboratorio, enfatizó la naturaleza exploratoria de esta primera fase, que busca establecer una base de datos firme antes de determinar una correlación estadística directa.
«¿Por qué la cognición y la salud mental? Es porque siempre ha estado esta relación bidireccional de lo que es el intestino y el cerebro. Como que coloquialmente se le conoce al intestino o al estómago como el segundo cerebro. Claro está, eso lo podemos ver hasta en el diario vivir: muchas veces si tenemos nerviosismo sobre algo que está ocurriendo, rápidamente somatizamos o lo sentimos en el estómago y viceversa», explicó Jusino Galarza sobre el trasfondo que motiva el estudio.
El proyecto está liderado por la investigadora principal y psicóloga clínica, la Dra. Giselle Cordero, junto a un equipo de trabajo del GI Corp compuesto por estudiantes investigadores como Natalia Carrasquillo, Araceli Pérez, Yanylis Rodríguez y Marielen Cancel quienes también indagan en variables como el impacto de los factores sociales en pacientes con Síndrome de Intestino Irritable (IBS) y enfermedad celíaca.
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Ante la escasez de literatura científica local enfocada en la intersección de la neuropsicología y la gastroenterología, los autores apuntan a expandir la muestra de participantes para robustecer los datos y derribar las limitaciones actuales en la práctica clínica en el país.
«La finalidad de este estudio es que se visibilicen las enfermedades gastrointestinales, que muchas veces pasan desapercibidas en la sociedad. Queremos llenar esa brecha en Puerto Rico. Nuestra responsabilidad como psicólogos en formación es aportar a la salud del país dando más herramientas mediante la investigación», concluyó el investigador doctoral.

