Estudio revela que prevalencia de asma infantil en el sur de PR supera el promedio nacional

HealthEstudio revela que prevalencia de asma infantil en el sur de PR supera el promedio nacional

Una investigación presentada por estudiantes de medicina de Ponce Health Sciences University estimó en un 19% la prevalencia actual de asma en la región sur, descubriendo además altos niveles de exposición a factores de riesgo ambientales

Aunque el asma ha sido una condición ampliamente estudiada en el área metropolitana de Puerto Rico, la región sur ha carecido históricamente de datos estadísticos actualizados sobre su impacto. Con el objetivo de llenar este vacío, el grupo estudiantil Applied Research in Pediatrics (ARIP) del Departamento de Pediatría de Ponce Health Sciences University (PHSU) diseñó un proyecto enfocado en evaluar la prevalencia de la enfermedad y su relación con el entorno.

La idea inicial del proyecto nació tras evaluar la literatura científica disponible.

«Estábamos haciendo revisión de literatura buscando a quién investigar y una compañera mía, Andrea Hernández, vio un paper que relacionaba la violencia y el asma infantil. Dentro de eso partimos y quisimos, en vez de violencia, ver factores ambientales», explicó Kamila Torres Traverso, estudiante de segundo año de Medicina en PHSU e investigadora del proyecto.

El equipo distribuyó tres cuestionarios especializados (sociodemográfico, características del asma y factores ambientales) a los cuidadores y padres de una muestra de 179 niños de entre 5 y 11 años residentes en la zona sur.

Los resultados del análisis estadístico arrojaron cifras que encendieron las alarmas del equipo médico al superar los registros históricos documentados en la isla. El estudio estableció que la prevalencia de asma actual entre los niños encuestados es del 19%, un número significativamente más alto que el récord previo general de Puerto Rico, que se situaba en un 11.4%. Además de esta alta prevalencia, la investigación reveló una severidad clínica considerable y una alta morbilidad en el manejo de la condición, reflejada en que el 44% de los menores con asma actual sufrió al menos una exacerbación o crisis asmática durante el último año.

El estudio evaluó la exposición de los menores a detonantes ambientales comunes: la presencia de humedad y humo dentro del hogar, el uso de estufas de gas, el humo de cigarrillo, la cercanía a carreteras con alto tráfico vehicular y factores protectores como la proximidad a zonas con vegetación.

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Al dividir la muestra y comparar el grupo de niños con asma frente al de niños sanos, los investigadores hallaron que ambos grupos presentan porcentajes de exposición muy elevados a estos contaminantes. Sin embargo, no se identificó una diferencia estadísticamente significativa entre ambos bandos.

«Aunque no pudimos asociar de manera significativa que el estar expuesto a ese factor ambiental se asocie con tener asma de por vida, sí es importante que estos resultados nos dicen que hay mucha exposición. Y que podemos entonces educar, y en esta población, a que sea más para prevención intentar disminuir todos esos factores de riesgo que se conocen en la literatura», explicó Torres Traverso.

Apoyados por sus mentoras y asesoras —las doctoras Luisa Alvarado (pediatra), Mari Rodríguez (psicóloga), Natalia Fernández (alergista) y Kamalish (epidemióloga y estadística)—, el grupo ARIP evalúa dos vertientes futuras para expandir la investigación. La primera es aumentar el tamaño de la muestra para verificar si cambian las tendencias de correlación. La segunda opción apunta a un enfoque biológico y de género.

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Los datos iniciales confirmaron la tendencia biológica establecida: los niños varones pre-púberes son más propensos a padecer asma de por vida que las niñas, una diferencia que se sospecha está ligada al desarrollo pulmonar y a las hormonas.

«Estamos evaluando si estudiar los cambios que hay en el asma de los niños con la pre y la post pubertad. Porque antes de la pubertad, las vías respiratorias se tardan un poco más en crecer en los niños; luego, cuando llega la pubertad, eso se iguala y en las niñas sube la prevalencia», apuntó Torres Traverso sobre la hipótesis de que la testosterona podría actuar como factor protector en los varones, mientras que el estrógeno incrementaría el riesgo en las féminas al madurar.

Este esfuerzo de investigación clínica comunitaria fue desarrollado en su totalidad por un equipo de estudiantes de segundo año de medicina de la PHSU, integrado por Torres Traverso, Guillermo Socorro, Isabel Correa, Andrea Hernández y Adriana Caraballo.

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