Autor: Jorge De Jesús, MD, FACE
La incidencia de diabetes mellitus tipo 1 (DM1) en Puerto Rico entre adolescentes se ha duplicado en el período de tiempo comprendido entre 2009 al 2021 y se mantuvo elevada durante el 2024, de acuerdo con un estudio presentado por Natalia Vázquez Colón, del Instituto de Estadísticas de Puerto Rico, en la reunión anual ENDO 2026 de la Endocrine Society [1].
Estos datos señalan un serio problema de salud. El estudio demuestra que la diabetes tipo 1 se está haciendo más común entre adolescentes en Puerto Rico, lo cual nos debe motivar a tener un mejor entendimiento de esta condición y saber cuáles son los factores envueltos en la tendencia alcista de esta condición. Este estudio observacional demostró que entre las edades de 15 a 19 años la incidencia de diabetes tipo 1 se elevó de 10.1 casos por 100,000 habitantes en 2009 a 24.1 casos por 100,000 en 2021 y se mantuvo elevada a lo largo del año 2024 (18.3 casos por 100,000) [1].
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La diabetes tipo 1 es una condición autoinmune que se caracteriza por una destrucción progresiva de las células beta del páncreas, resultando en una deficiencia absoluta en la producción de insulina. En los últimos años ha habido importantes avances en el enfoque y tratamiento de esta condición. La identificación de diferentes estadios desde su etapa presintomática y la reciente aprobación de terapias inmunomoduladoras que pueden alterar el progreso natural de la enfermedad hacen que se tome interés por el gran beneficio que se puede ofrecer a los que están a riesgo [2].
La diabetes tipo 1 comprende un 5 a 10% del universo de pacientes diabéticos en nuestro entorno. A pesar de que tradicionalmente se le ha considerado como una condición de niños y jóvenes, se sabe que hasta un 50% de los casos ocurren en adultos. La incidencia de diabetes tipo 1 sigue aumentando y un número considerable de los pacientes presentan complicaciones muy serias por no ser diagnosticados a tiempo. Al presente un concepto de crítica importancia es reconocer que la diabetes tipo 1 pasa por ciertos estadios antes de tener la presentación clásica que todos conocemos.
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La primera terapia modificadora de la enfermedad aprobada por la Administración de Alimentos y Drogas (FDA, por sus siglas en inglés) ya está disponible, pero sigue siendo un reto identificar los casos que pudieran beneficiarse de este fármaco conocido como teplizumab. El teplizumab también ha probado disminuir el declive de deterioro de células beta en pacientes recién diagnosticados con diabetes tipo 1 estadio 3 [3].
Un avance conceptual fundamental es el reconocer que la diabetes tipo 1 comprende etapas pre sintomáticas hasta alcanzar la etapa en donde ya el paciente requiere el uso de insulina (Figura):
- Estadio 1: En éste se pueden identificar dos o más autoanticuerpos contra los islotes, pero el paciente está asintomático y normoglucémico. El riesgo para progresar a diabetes tipo 1 estadio 3 a cinco 5 años es de aproximadamente un 44%.
- Estadio 2: En éste se identifican múltiples anticuerpos en contra de los islotes y el paciente demuestra tener alteraciones en los niveles de glucosa (glucosa en ayunas alterada, intolerancia a la glucosa o hemoglobina glucosilada elevada) pero no compatible con diabetes todavía. El riesgo de progresar a diabetes tipo 1 estadio 3 es de 60% a dos años y de 75% a cinco años.
- Estadio 3: Diabetes clínica con hiperglucemia sintomática que requiere terapia con insulina.

El reto es identificar la población a riesgo y poder realizar los estudios necesarios para detectar los anticuerpos implicados en la progresión del individuo a la diabetes tipo 1. Al presente esto se lleva a cabo con la ayuda de la organización “Type 1 Diabetes TrialNet”, que lleva a cabo el tamizaje de casos libre de costo a los casos identificados [4].
El hecho de identificar un paciente con alto riesgo a desarrollar diabetes tipo 1 en sus etapas pre sintomáticas hace una gran diferencia en el paciente y sus familiares. Recientemente la FDA añadió una indicación adicional para ciertos pacientes con diabetes tipo 1 recién diagnosticada con el propósito de disminuir el declive de las células β que todavía queden viables en ese paciente.
Esperamos que comprender mejor la patofisiología del diabético tipo 1 pueda en un futuro no muy lejano resultar en la prevención y hasta la “cura” de esta condición.
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