EPOC y asma: avances terapéuticos buscan mejorar el control de las enfermedades respiratorias

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La evolución en el tratamiento de las enfermedades respiratorias ha ampliado las alternativas disponibles para pacientes que requieren un manejo continuo de sus síntomas. En el caso de la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), el tratamiento puede incluir medicamentos inhalados, rehabilitación pulmonar, oxígeno y otras intervenciones, de acuerdo con las características y necesidades de cada paciente.

La EPOC es una enfermedad pulmonar crónica que limita el flujo de aire y puede provocar dificultad para respirar, tos, producción de esputo, sibilancias y fatiga. La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que las exacerbaciones pueden producir un empeoramiento rápido de los síntomas y requerir medicamentos adicionales.

Por ello, el manejo de la enfermedad busca no solo aliviar los síntomas, sino también mantener el control a largo plazo y reducir el impacto de las exacerbaciones en la vida diaria.

Nuevas alternativas para el tratamiento de la EPOC

El tratamiento de la EPOC ha incorporado diferentes alternativas farmacológicas dirigidas a mejorar la función pulmonar y controlar los síntomas. Entre ellas se encuentran los broncodilatadores, que ayudan a mantener abiertas las vías respiratorias, así como medicamentos que actúan sobre la inflamación.

En este contexto, la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) aprobó en junio de 2024 OHTUVAYRE (ensifentrine) para el tratamiento de mantenimiento de la EPOC en adultos. Se trata de un medicamento inhalado de molécula pequeña que actúa como inhibidor dual de las enzimas fosfodiesterasa 3 (PDE3) y fosfodiesterasa 4 (PDE4).

Su mecanismo de acción permite abordar dos procesos relacionados con la enfermedad: la broncodilatación y la inflamación de las vías respiratorias. La FDA señala que ensifentrine fue evaluado en dos estudios clínicos controlados con placebo que incluyeron a 1,553 adultos con EPOC moderada a grave, y que ambos estudios demostraron mejoras estadísticamente significativas en medidas de función pulmonar.

La incorporación de nuevas opciones terapéuticas no significa que todos los pacientes con EPOC deban recibir el mismo tratamiento. La selección depende de factores como los síntomas, la gravedad de la enfermedad, los antecedentes de exacerbaciones y la respuesta individual a las terapias disponibles.

Medicina de precisión: tratamientos dirigidos a las características del paciente

Mientras el tratamiento de la EPOC continúa incorporando nuevas alternativas, en otras enfermedades respiratorias también se ha producido una evolución hacia terapias más específicas.

En el caso del asma grave y de difícil control, el Dr. Rafael Zaragoza, alergista e inmunólogo, explicó a BeHealthMED que la llegada de los medicamentos biológicos representa un avance dentro de la medicina de precisión.

“Es un avance en lo que llamamos medicina de precisión, porque una vez el paciente se define con una serie de marcadores que predomina en su condición, pues podemos enfocar en el control de esos mediadores que son inflamatorios”, aseguró el Dr. Rafael Zaragoza.

Según el especialista, identificar determinados marcadores permite dirigir el tratamiento hacia mecanismos inflamatorios específicos y, con ello, buscar un mejor control de los síntomas y reducir la necesidad de recurrir a determinados medicamentos.

“La meta es llevar a una mejor calidad de vida con control de síntomas (…) utilizando los medicamentos lo más esporádico posible sin tener exacerbación”, explicó el Dr. Rafael Zaragoza.

El objetivo: controlar la enfermedad y reducir las exacerbaciones

Las exacerbaciones representan uno de los principales retos en las enfermedades respiratorias crónicas. En la EPOC, estas pueden provocar un aumento de la dificultad respiratoria, la tos o la producción de esputo y, dependiendo de su gravedad, requerir tratamiento adicional o incluso hospitalización.

En el asma grave, el Dr. Zaragoza también destacó la situación de los pacientes que, pese a recibir tratamientos convencionales, continúan presentando exacerbaciones y necesitan acudir repetidamente a servicios de emergencia o consultas médicas.

“Si están en terapias maximizadas (…) usando los inhaladores al máximo y están usando medicamentos orales al máximo y no mejoran porque tienen exacerbaciones (…) hoy día hay una nueva línea de tratamiento que va a los mecanismos de enfermedad y los controla”, indicó el Dr. Rafael Zaragoza.

Este enfoque busca ir más allá del control puntual de los síntomas y actuar sobre mecanismos relacionados con la enfermedad. En el caso de los medicamentos biológicos para determinados perfiles de asma, esto puede contribuir a disminuir la necesidad de utilizar esteroides sistémicos.

Biológicos para perfiles específicos de asma

La selección de una terapia biológica no es igual para todos los pacientes. De acuerdo con Zaragoza, los perfiles que pueden beneficiarse incluyen aquellos con predominio de inmunoglobulina E (IgE), eosinófilos o características mixtas.

“Generalmente, el paciente que tiene un predominio de inmunoglobulina […] o un predominio de eosinófilo o un perfil mixto, porque hay biológicos ahora para tratar ambas cosas”, dijo el Dr. Rafael Zaragoza.

El especialista añadió que estas alternativas permiten cubrir distintos perfiles de pacientes con asma, tanto alérgicos como no alérgicos, siempre a partir de la evaluación clínica correspondiente.

Menor exposición a esteroides sistémicos

Uno de los aspectos destacados por el especialista es la posibilidad de reducir la necesidad de esteroides sistémicos en pacientes que responden a terapias dirigidas.

Zaragoza explicó que los medicamentos biológicos actúan directamente sobre señales relacionadas con determinados procesos inflamatorios, mientras que los esteroides tienen un efecto farmacológico más amplio.

“Tratan el proceso de inflamación, que es lo que los esteroides son efectivos, pero directamente al mecanismo”, explicó el Dr. Rafael Zaragoza.

En ese sentido, el objetivo no es simplemente reducir medicamentos, sino lograr un control adecuado de la enfermedad con el menor impacto posible sobre la calidad de vida y evitando, cuando sea posible, la exposición innecesaria a tratamientos sistémicos.

Un manejo cada vez más individualizado

La evolución del tratamiento de las enfermedades respiratorias apunta hacia un manejo que considera las características particulares de cada paciente. En EPOC, las alternativas farmacológicas disponibles incluyen distintos tipos de broncodilatadores y medicamentos antiinflamatorios, además de intervenciones como la rehabilitación pulmonar y el abandono del tabaquismo.

En paralelo, el desarrollo de medicamentos con mecanismos de acción diferentes, como ensifentrine para el tratamiento de mantenimiento de la EPOC, amplía el conjunto de herramientas disponibles para los profesionales de la salud.

En el asma grave, la medicina de precisión ha permitido identificar perfiles de pacientes que pueden beneficiarse de terapias biológicas dirigidas a mecanismos inflamatorios específicos.

Para el Dr. Zaragoza, el desarrollo de estas alternativas puede representar un cambio significativo para pacientes que durante años han dependido de múltiples medicamentos o han experimentado exacerbaciones frecuentes.

“Los de segunda generación (…) inclusive se administran una vez cada 6 meses y mantienen un control prolongado, así que le va a modificar mucho y mejorar la calidad de vida y sin depender de tantos medicamentos o fármacos”, aseguró el Dr. Rafael Zaragoza.

La elección de cualquier tratamiento debe realizarse de manera individualizada por un profesional de la salud, tomando en cuenta el diagnóstico, la gravedad de la enfermedad, los síntomas, los antecedentes de exacerbaciones y la respuesta a tratamientos previos.

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