La OE-2026-037: una oportunidad para retomar la conversación sobre investigación clínica en Puerto Rico

AutoresLa OE-2026-037: una oportunidad para retomar la conversación sobre investigación clínica en Puerto Rico
Por: Dr. Wilfredo de Jesús Monge
Director ejecutivo de BeHealthMED

La medicina que conocemos hoy es el resultado de décadas de investigación clínica: el estudio científico de enfermedades en seres humanos de todas las edades. Cada medicamento, procedimiento o intervención que forma parte de nuestra práctica médica tuvo que pasar por un proceso de investigación que permitiera evaluar su seguridad y eficacia antes de incorporarse al cuidado de salud de los pacientes.

Por eso, hablar de investigación clínica no es hablar únicamente de ciencia o innovación. Es hablar de la capacidad que tiene un país para generar evidencia, participar en el desarrollo de nuevas opciones terapéuticas y responder a las necesidades particulares de su población.

En Puerto Rico, esta conversación adquiere especial relevancia.

Nuestra población enfrenta una importante carga de enfermedades crónicas y condiciones complejas. En 2024, más de la mitad de los adultos en Puerto Rico tenía al menos una enfermedad crónica. Entre las condiciones de mayor prevalencia se encuentran la artritis, la depresión, la diabetes, el asma y las enfermedades cardiovasculares. A esto se suman el cáncer, los trastornos de salud mental, trastornos por uso de sustancias, enfermedades neurodegenerativas (como la enfermedad de Alzheimer y la enfermedad de Parkinson) y enfermedades raras (que afectan a un número muy pequeño de personas) que también representan importantes retos para pacientes, cuidadores y nuestro sistema de salud.

En este contexto, la firma de la Orden Ejecutiva OE-2026-037 por parte de la gobernadora de Puerto Rico, Jennifer A. González Colón, el pasado 5 de agosto, representa una oportunidad para volver a mirar la investigación clínica como un componente estratégico de la salud pública del país.

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La Orden Ejecutiva establece como política pública el fortalecimiento de la investigación clínica, el desarrollo de ensayos clínicos controlados y la ampliación de la capacidad científica de Puerto Rico, con el objetivo de posicionar a la Isla como un centro de excelencia en investigación sobre terapias emergentes.

Además, contempla la evaluación de la viabilidad de un Programa Piloto de Investigación Clínica en Terapias Emergentes y otros asuntos relacionados. Dentro de esta conversación se incluyen terapias que actualmente son objeto de investigación, entre ellas la ibogaína, la esketamina, la psilocibina y la 3,4-metilenodioximetanfetamina (MDMA).

Es importante hacer una distinción: hablar de estas terapias en el contexto de la Orden Ejecutiva significa hablar de investigación y evaluación científica. La propia orden no autoriza su utilización como parte de la práctica clínica rutinaria. Se trata de terapias que deben continuar siendo estudiadas para determinar su seguridad, eficacia y posibles aplicaciones clínicas dentro del marco regulatorio correspondiente.

Sin embargo, considero que la oportunidad que presenta la OE-2026-037 puede ser todavía mayor.

La conversación sobre investigación clínica en Puerto Rico no debería limitarse a las terapias emergentes o a las condiciones específicas que motivaron esta Orden Ejecutiva. También debemos preguntarnos cómo podemos fortalecer la investigación en otras enfermedades que tienen un impacto significativo sobre nuestra población, desde las enfermedades reumatológicas, la diabetes, el asma y las enfermedades cardiovasculares hasta el cáncer, las enfermedades raras y otras condiciones que continúan presentando necesidades médicas no satisfechas.

Puerto Rico ya cuenta con instituciones académicas, hospitales, centros de investigación, investigadores y profesionales de la salud con experiencia en investigación clínica. Actualmente se realizan o se realizarán cientos de estudios clínicos en la Isla bajo marcos regulatorios internacionales, federales y locales.

Por tanto, no estamos comenzando desde cero.

La oportunidad está en fortalecer ese ecosistema, conectar sus capacidades y establecer una visión que permita que Puerto Rico no sea solamente un lugar donde se realizan estudios clínicos, sino que pueda consolidarse como un referente en investigación clínica y desarrollo de nuevas opciones terapéuticas.

Para lograrlo, también será fundamental que la conversación incluya a quienes son el centro de toda investigación clínica: los pacientes.

El Comité Asesor Científico y Regulatorio que contempla la Orden Ejecutiva representa una oportunidad para reunir distintas perspectivas: médicos generalistas, especialistas y subespecialistas; investigadores y profesionales con experiencia en investigación clínica; representantes de la industria, fundaciones y gobierno; pero también pacientes, cuidadores y organizaciones que los representan.

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La participación de estos sectores puede contribuir a identificar prioridades de investigación que respondan no solamente a las posibilidades científicas existentes, sino también a las necesidades reales de nuestra población.

En el caso de nuestros veteranos de las Fuerzas Armadas, por ejemplo, la atención especial que plantea la Orden Ejecutiva reconoce una población con perfiles de enfermedad complejos y experiencias de exposición particulares que también pueden aportar conocimiento relevante en la investigación clínica.

Tenemos una oportunidad para Puerto Rico: utilizar la investigación clínica como una herramienta para fortalecer nuestro sistema de salud, ampliar nuestra capacidad científica y contribuir al desarrollo de la medicina del futuro.

La OE-2026-037 puede ser el punto de partida para esa conversación.

Pero el verdadero reto será determinar qué hacemos con esta oportunidad.

¿Qué enfermedades deben ser de prioridad inicial para Puerto Rico? ¿Qué infraestructura necesitamos fortalecer? ¿Cuáles son los retos y necesidades de los centros de investigación? ¿Cómo podemos atraer y retener investigadores? ¿Cómo integramos a los pacientes y cuidadores en la definición de prioridades? ¿Qué podemos hacer para conectar mejor a nuestras instituciones académicas, hospitales, centros de investigación y profesionales de la salud?

Éstas son algunas de las preguntas que debemos comenzar a discutir.

Puerto Rico ya tiene capacidades importantes en investigación clínica. Ahora tenemos la oportunidad de preguntarnos cómo podemos llevarlas al próximo nivel.

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