Psoriasis: actualizaciones clínicas y farmacológicas para 2026

DermatologíaPsoriasis: actualizaciones clínicas y farmacológicas para 2026
Autora: Elena Vélez Torres, MD
Afiliación: Residente de Dermatología, Ponce Health Sciences University

La psoriasis es una condición inflamatoria crónica de la piel que se caracteriza por la presencia de placas enrojecidas y bien delimitadas, cubiertas por escamas gruesas, secas y blanquecinas. Estas lesiones pueden aparecer en distintas áreas del cuerpo, como la cabeza, el tronco y las extremidades. Con frecuencia presentan predilección por las superficies extensoras de las extremidades superiores e inferiores, como los codos, nudillos y rodillas. Además, suelen afectar el cuero cabelludo, la región sacra, el ombligo, los genitales y las uñas. 

Aunque la psoriasis se manifiesta principalmente en la piel, hoy sabemos que es mucho más que una enfermedad cutánea. Se trata de una condición inflamatoria sistémica que puede asociarse a otras enfermedades, incluyendo artritis psoriásica, obesidad, diabetes, hipertensión y enfermedades cardiovasculares. Debido a ello, su diagnóstico y tratamiento oportuno son fundamentales para mejorar la calidad de vida de los pacientes y reducir el impacto de la enfermedad a largo plazo [2].

Tipos de psoriasis

Psoriasis en placas

Es la forma más común de psoriasis y representa aproximadamente el 80-90% de los casos. Se caracteriza por placas rojizas, elevadas y bien delimitadas, cubiertas por escamas blanquecinas. Estas lesiones suelen aparecer de forma simétrica en codos, rodillas, cuero cabelludo y espalda baja y pueden producir picor, ardor o molestias variables [3].

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Psoriasis palmoplantar

Este tipo afecta principalmente las palmas de las manos y las plantas de los pies. Puede manifestarse con enrojecimiento, descamación, engrosamiento de la piel y grietas dolorosas. Debido a su localización, puede interferir significativamente con las actividades diarias, el trabajo y la movilidad [4-5].

Psoriasis en gotas (guttata):

La psoriasis se caracteriza por la aparición repentina de múltiples lesiones pequeñas en forma de gotas distribuidas por el tronco y las extremidades. Es más frecuente en niños y adultos jóvenes y suele desarrollarse después de infecciones de garganta causadas por estreptococos [6].

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Psoriasis pustulosa

Es una variante menos frecuente pero potencialmente más severa. Se caracteriza por la aparición de pústulas estériles, es decir, acumulaciones de pus que no son causadas por infecciones. Puede afectar áreas localizadas, como manos y pies, o presentarse de forma generalizada, requiriendo atención médica inmediata en algunos casos [7].

Artritis psoriásica

La artritis psoriásica es una enfermedad inflamatoria de las articulaciones que puede desarrollarse en personas con psoriasis. Los síntomas incluyen dolor, rigidez e inflamación articular, particularmente en las manos, pies, rodillas y columna vertebral. En algunos pacientes, los síntomas articulares pueden aparecer incluso antes de las lesiones en la piel. El diagnóstico y tratamiento tempranos son esenciales para prevenir daño articular permanente

Trasfondo del tratamiento de psoriasis 

Durante décadas, el tratamiento de la psoriasis estuvo limitado a opciones que ayudaban a controlar los síntomas, pero que no actuaban directamente sobre los mecanismos responsables de la enfermedad. Entre los tratamientos más utilizados se encontraban los medicamentos tópicos, como los corticosteroides y derivados de la vitamina D, que continúan siendo herramientas importantes para casos leves o áreas específicas del cuerpo [9].

La fototerapia, que utiliza luz ultravioleta bajo supervisión médica, representó uno de los avances más importantes del siglo pasado y continúa siendo una alternativa efectiva para muchos pacientes. Asimismo, medicamentos sistémicos como el metotrexato, la ciclosporina y los retinoides orales permitieron controlar formas más extensas o severas de la enfermedad.

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Aunque estos tratamientos continúan teniendo un papel importante en el manejo de la psoriasis, muchos pacientes no lograban una limpieza completa de la piel o presentaban efectos secundarios que limitaban su uso a largo plazo. Esta necesidad impulsó el desarrollo de terapias más específicas y efectivas, dando paso a una nueva era en el tratamiento de la psoriasis.

Aquí tienes el texto completo con negrillas en las palabras clave y términos principales para facilitar su lectura:

Las nuevas opciones de tratamiento para la psoriasis

Actualmente, el dermatólogo cuenta con una amplia variedad de herramientas para el tratamiento de la psoriasis. Éstas incluyen terapias de luz ultravioleta (fototerapia), medicamentos tópicos aplicados directamente sobre la piel, medicamentos orales y tratamientos inyectables conocidos comúnmente como “biológicos”. La selección del tratamiento más adecuado depende de múltiples factores, incluyendo el tipo de psoriasis, la extensión de las lesiones, la presencia de artritis psoriásica y las necesidades particulares de cada paciente.

Durante los últimos años, el conocimiento de los mecanismos inmunológicos responsables de la psoriasis ha permitido desarrollar tratamientos cada vez más específicos y efectivos. Como resultado, muchos pacientes pueden alcanzar niveles de control de la enfermedad que eran difíciles de imaginar hace apenas dos décadas.

Nuevas alternativas tópicas sin esteroides

Tapinarof:

Comenzando con las terapias tópicas, una de las incorporaciones más recientes es el tapinarof 1% en crema, aprobado por la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA) en el año 2022 para el tratamiento de la psoriasis en placas leve a moderada [10]. Este medicamento actúa modulando vías inflamatorias involucradas en el desarrollo de la psoriasis, ayudando a disminuir la inflamación y la formación de las placas. Su principal ventaja es que no contiene corticosteroides, lo que permite utilizarlo durante períodos prolongados sin muchos de los efectos secundarios asociados al uso crónico de esteroides tópicos, como adelgazamiento de la piel, cambios en la pigmentación o aparición de vasos sanguíneos visibles. Además, puede utilizarse en áreas sensibles como la cara, los pliegues y la región genital, donde el uso prolongado de corticosteroides suele ser más limitado. Actualmente, uno de los principales retos para su utilización es su costo y la cobertura variable por parte de algunos planes médicos.

Roflumilast:

Roflumilast como crema tópica es para el tratamiento de la psoriasis en placas para adultos y niños de 12 ó más años de edad, incluyendo para áreas difíciles de tratar como el cuero cabelludo y los pliegues corporales. Este medicamento pertenece a la familia de los inhibidores de la fosfodiesterasa-4 (PDE-4), ayudando a disminuir la inflamación de la piel sin utilizar corticosteroides. Su perfil de seguridad y facilidad de aplicación lo convierten en una alternativa adicional para pacientes con enfermedad leve a moderada [11].

¿Qué son los medicamentos biológicos?

Cuando hablamos de medicamentos biológicos nos referimos a terapias diseñadas para actuar sobre moléculas específicas del sistema inmunológico responsables del proceso inflamatorio que desencadena la psoriasis. A diferencia de los tratamientos más antiguos, estos medicamentos actúan de manera más selectiva, permitiendo controlar la enfermedad con una mayor precisión.

La mayoría de los biológicos se administran mediante inyecciones subcutáneas o infusiones intravenosas, aunque recientemente también han surgido terapias orales dirigidas que actúan sobre las mismas vías inflamatorias. En los últimos años se han aprobado múltiples medicamentos innovadores. A continuación, repasamos algunas de las incorporaciones más recientes y prometedoras [12].

Icotrokinra:

Aprobado por la FDA en marzo de 2026, icotrokinra representa un avance importante en el tratamiento de la psoriasis en placas moderada a severa en pacientes mayores de 12 años de edad. Su principal novedad radica en que es el primer tratamiento oral diseñado para bloquear selectivamente la vía de la interleucina-23 (IL-23), una de las principales moléculas involucradas en el desarrollo de la psoriasis [13]. Hasta ahora, los tratamientos dirigidos contra esta vía estaban disponibles únicamente mediante inyecciones. La posibilidad de obtener resultados comparables en una tableta diaria podría representar una alternativa atractiva para muchos pacientes que prefieren evitar las inyecciones.

Bimekizumab:

Aprobado para psoriasis en placas moderada a severa, bimekizumab ha llamado la atención por sus elevados niveles de eficacia clínica. Además de la psoriasis, también ha demostrado beneficios en artritis psoriásica, hidradenitis supurativa y diversas formas de espondiloartritis. Lo que distingue a este medicamento es que bloquea simultáneamente dos proteínas inflamatorias: la interleucina-17A y la interleucina-17F. Esta doble inhibición permite un control más completo de la inflamación y ha demostrado tasas muy altas de aclaramiento de la piel en estudios clínicos, incluyendo pacientes que alcanzan una piel prácticamente libre de lesiones.

Certolizumab pegol:

Certolizumab pertenece a la familia de medicamentos anti-TNFα, una de las primeras generaciones de terapias biológicas utilizadas para la psoriasis y otras enfermedades inflamatorias. Aunque ya llevaba años utilizándose para distintas condiciones reumatológicas, su aprobación para psoriasis amplió las opciones terapéuticas disponibles. Una de sus características más relevantes es la extensa experiencia clínica acumulada con este medicamento, lo que permite a los médicos conocer bien su perfil de eficacia y seguridad.

Deucravacitinib:

Aprobado en 2022, deucravacitinib representa una nueva categoría de tratamiento oral para la psoriasis. Se trata del primer inhibidor selectivo de TYK2 aprobado para esta enfermedad. TYK2 es una proteína involucrada en múltiples vías inflamatorias relacionadas con la psoriasis. Al bloquearla de manera selectiva, el medicamento logra controlar la enfermedad sin afectar otras funciones inmunológicas importantes. Los estudios clínicos demostraron una eficacia superior a la observada con otros tratamientos orales previamente disponibles, convirtiéndolo en una alternativa atractiva para pacientes que desean evitar terapias inyectables [14].

Spesolimab:

La psoriasis pustulosa generalizada es una forma poco frecuente pero potencialmente grave de psoriasis. Hasta hace pocos años no existía un tratamiento específicamente aprobado para esta condición. La aprobación de spesolimab en 2022 marcó un hito importante al convertirse en el primer tratamiento dirigido específicamente para los brotes de psoriasis pustulosa generalizada. Este medicamento bloquea el receptor de interleucina-36, una molécula clave en el desarrollo de esta variante de la enfermedad, permitiendo un control más rápido de los episodios agudos [15].

Conclusión

En conclusión, la psoriasis es una condición inflamatoria crónica de la piel que puede asociarse a otras enfermedades, por lo que su diagnóstico y tratamiento oportunos son de gran importancia. Afortunadamente, existen terapias que han evolucionado a ser más específicas y efectivas, dando paso a una nueva era en el tratamiento de la psoriasis.

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