Tras casi dos décadas de formación y especialización, el cardiólogo puertorriqueño reflexiona sobre su trayectoria y aboga por un diálogo multisectorial para frenar el éxodo médico
Para el doctor Edmundo Jordán, la decisión de dedicar su vida a la salud no surgió en la adultez, sino en la infancia. Con apenas cinco o seis años, la llegada de sus tíos médicos —de la familia Saldán— a la casa familiar tras extenuantes guardias hospitalarias encendió una meta clara. Al verlos llegar con bata médica, particularmente a su tío Tommy, nació en él la convicción temprana de seguir sus pasos en la medicina, a la par con la vocación pastoral que también admiraba en su abuelo.
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Esa determinación infantil lo condujo a través de su formación escolar en una academia militar, enfocado siempre en las ciencias biológicas para allanar el camino hacia la educación superior.
Casi dos décadas de formación clínica
El trayecto hacia la subespecialidad conllevó más de 17 años de preparación académica y clínica. Jordán completó un bachillerato en Ciencias Naturales en la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras, siguiendo los pasos de sus familiares. Ante las limitaciones de cupo en la isla durante aquella época, se trasladó a los 22 años a México para cursar sus estudios en la Universidad Autónoma de Guadalajara (UAG).
Tras regresar a Puerto Rico y revalidar tanto a nivel local como en los exámenes de licenciamiento de Estados Unidos (USMLE), inició su etapa de entrenamiento hospitalario. Realizó periodos de internado en el Hospital Regional de Humacao y el Hospital Damas de Ponce, paso previo a su ingreso al Hospital de Veteranos en San Juan. En esa institución completó siete años de formación avanzada; realizó la residencia en Medicina Interna, un año de enfoque en cuidado primario y geriatría, y finalmente la subespecialidad en cardiología.
«Lo que tienen que hacer los jóvenes, si me están escuchando, es fajarse estudiando y prepararse. Puerto Rico necesita médicos que se entrenen, pero que se queden acá para poder servir a nuestra gente», reflexionó el especialista.
Tras ocho años y medio de adiestramiento de posgrado, el especialista se estableció en Santurce, donde actualmente combina la práctica hospitalaria en el Hospital Pavía con su consultorio privado.
Retención médica: un reto estructural
Más allá del ejercicio clínico, Jordán abordó el panorama del sistema sanitario local, enfatizando que la fuga de profesionales responde a factores económicos y laborales que requieren atención inmediata. Según el cardiólogo, las ofertas salariales procedentes de estados como Florida, Texas, Nueva York o California representan una competencia desproporcionada para el mercado insular.
«Es un reto principal cómo tú mantienes al médico en Puerto Rico», sostuvo.
El especialista también señaló la urgencia de revisar los acuerdos y tarifas con las compañías aseguradoras, así como garantizar marcos legales y de seguros por impericia médica (malpractice) que brinden estabilidad laboral.
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Para Jordán, la retención no descansa en un solo sector. El galeno propuso una mesa de diálogo permanente entre el gobierno, las aseguradoras, los colegios profesionales y las cuatro escuelas de medicina del país —la UPR, Ponce Health Sciences University, la Universidad Central del Caribe y la Escuela de Medicina San Juan Bautista— orientada a forjar planes de desarrollo a largo plazo.
«Esto tiene que ser un win-win. El sistema de salud necesita médicos, los pacientes necesitan médicos y las aseguradoras necesitan médicos. En la unión vamos a obtener buenos resultados», concluyó

