Las nuevas terapias tópicas no esteroidales están ampliando las opciones para el manejo de la dermatitis atópica leve a moderada, con mecanismos dirigidos a vías inflamatorias específicas y la posibilidad de reducir la dependencia de los corticoesteroides. Para el Dr. José González Chávez, esta evolución representa un cambio relevante para la práctica clínica, especialmente en el ámbito de la atención primaria.
Terapias tópicas de precisión en la práctica clínica
Entre las alternativas señaladas por el especialista se encuentran los inhibidores tópicos de JAK, como ruxolitinib (Opzelura); los inhibidores avanzados de PDE4, como roflumilast (Zoryve); y los agonistas del receptor de hidrocarburos de arilo, como tapinarof (Vtama). Según González Chávez, estas opciones buscan ofrecer un control antiinflamatorio sin algunos de los efectos asociados al uso prolongado de esteroides tópicos.
“Queríamos diseñar productos de uso tópico para que, en primer lugar, sustituyéramos a un esteroide y, en segundo lugar, fuera más accesible a los médicos primarios”, explicó. “No tienen que envolverse en toda la burocracia de manejar biológicos sistémicos para pacientes de leve a moderada”.
El desarrollo de estas terapias introduce una alternativa entre el tratamiento convencional con corticoesteroides tópicos y las estrategias sistémicas empleadas en escenarios de mayor complejidad. Para el médico que atiende pacientes con enfermedad leve a moderada, conocer sus mecanismos y posibilidades de utilización puede modificar la selección terapéutica y el abordaje de áreas particularmente sensibles.
Reducir la exposición a corticoesteroides
Uno de los puntos destacados durante la ponencia fue el uso racional de los esteroides tópicos y la necesidad de prevenir su utilización inadecuada o prolongada. González Chávez advirtió sobre prácticas que pueden incrementar el riesgo de complicaciones, incluidas combinaciones de medicamentos como betametasona con clotrimazol.
El especialista señaló que entre las consecuencias asociadas al empleo de esteroides potentes se encuentran la atrofia cutánea, las estrías crurales o abdominales, la taquifilaxia y la supresión del eje adrenal. En este contexto, la disponibilidad de opciones no esteroidales amplía el arsenal terapéutico y plantea la necesidad de actualizar los criterios de selección de tratamiento.
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Las nuevas formulaciones, de acuerdo con la información presentada, también ofrecen alternativas para zonas donde el uso continuado de corticoesteroides puede resultar especialmente problemático, como el rostro y los pliegues.
Una oportunidad para actualizar la atención primaria
Para González Chávez, el valor de estas innovaciones no depende únicamente de la disponibilidad de nuevas moléculas, sino también de su incorporación por parte de los médicos de atención primaria. La posibilidad de manejar determinados pacientes sin recurrir de inmediato a tratamientos sistémicos puede simplificar decisiones clínicas y favorecer un abordaje más oportuno de la enfermedad leve a moderada.
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No obstante, persisten desafíos relacionados con el acceso y el costo de estas terapias. El especialista mencionó la importancia de orientar a los pacientes sobre los programas de asistencia de copago disponibles, una variable que puede condicionar la continuidad del tratamiento.
La actualización terapéutica, además, debe mantenerse dentro de una visión integral. “El picor es el ‘hallmark’ de esta enfermedad, lo que más afecta y lo que usualmente lleva al paciente y a la familia al médico, pero también es una enfermedad multidisciplinaria asociada a rinitis, asma, esofagitis eosinofílica y desórdenes de atención”, concluyó González Chávez.

