El especialista en ortopedia pediátrica analiza la evolución de las residencias médicas en la isla y la importancia del enfoque humano en la práctica clínica
Para el doctor Norman Ramírez Lluch, ortopeda pediátrico y director corporativo de Educación Médica Graduada de Grupo Hospitalario, la medicina trasciende la mera aplicación de técnicas quirúrgicas o diagnósticos clínicos; se trata, en esencia, de una comprensión profunda del ser humano. Con una extensa trayectoria en la ortopedia pediátrica, la investigación científica y la administración hospitalaria, el especialista reflexiona sobre los pilares que han guiado su carrera y las transformaciones que enfrenta la formación de nuevos médicos en la isla.
La iniciación Ramírez Lluch por las ciencias de la salud no nació en un laboratorio, sino en su interés por las personas y sus entornos de vida. Desde sus inicios, identificó en la profesión médica el vehículo ideal para impactar positivamente la calidad de vida de las comunidades.
«Esta es una pregunta bien bonita y en realidad lo que me motivó a estudiar medicina es el hecho de que yo siempre he sido una persona bien social. Me gusta ayudar a la gente, me gusta saber qué les afecta, cómo yo puedo ayudar a modificar y ayudarlos en sus vidas, a orientarlos en sus vidas y me gusta el concepto del ser humano, la espiritualidad, el origen de donde es, los países, las comidas que comen. O sea que en realidad lo que me motivó mucho a ser médico es el aprecio que le tengo a los seres humanos», expresó.
Su formación universitaria comenzó en el Recinto Universitario de Mayagüez (RUM) de la Universidad de Puerto Rico (UPR), donde completó su bachillerato en tres años. Posteriormente, ingresó a la Escuela de Medicina del Recinto de Ciencias Médicas (RCM) de la UPR, institución donde también realizó su internado y la residencia en ortopedia en el Hospital Universitario de Puerto Rico.
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Aun cuando sus primeros intereses se orientaban hacia la reumatología, el contacto directo con la práctica quirúrgica redefinió su rumbo profesional. Esa evolución lo llevó a trasladarse a Dallas, Texas, para realizar una subespecialización en ortopedia pediátrica en el prestigioso Texas Scottish Rite Hospital for Children.
Liderazgo en el sector hospitalario
A su regreso a Puerto Rico en 1995, el Dr. Ramírez Lluch se integró al Centro Médico de Mayagüez, una instalación que en aquel momento operaba bajo la administración del gobierno estatal. Su marcada inclinación hacia la investigación científica lo mantuvo vinculado a la institución durante los procesos de privatización que transformaron el sistema hospitalario del país.
Para el año 2010, tras la adquisición de la instalación por parte del grupo hospitalario, el especialista asumió funciones directivas centradas en la educación médica. Con el paso de los años, su trabajo de supervisión y desarrollo académico se expandió a otras instituciones de la red, como el Manatí Medical Center, el Bayamón Medical Center y el Puerto Rico Women’s and Children’s Hospital.
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Al evaluar el panorama del sistema de salud local, Ramírez Lluch señala que la educación médica en Puerto Rico atravesó un periodo crítico tras la implantación de la Reforma de Salud a finales de la década de 1990, cuando la transferencia de hospitales públicos al sector privado debilitó de manera notable las estructuras de enseñanza.
«Inicialmente la educación médica era acogida por el gobierno de Puerto Rico, hasta el 2000 que entra la reforma de Puerto Rico; los hospitales públicos pasan a ser privados, se descuida la educación médica, tiene una baja bien marcada que todavía estamos pagando y actualmente estamos en una fase de recuperación. Los hospitales privados están participando, estamos desarrollando más residencias», explicó.
A pesar de los retos que implica mantener programas acreditados, el especialista se muestra optimista sobre el rol que están desempeñando los centros hospitalarios privados para abrir nuevas plazas de residencia y asegurar la retención de talento médico en Puerto Rico.

