Experto resalta que la falla en el crecimiento es una señal de alerta clave y que el pediatra es esencial en el manejo integral de la EII en menores
La Enfermedad Inflamatoria Intestinal (EII) no es exclusiva de la población adulta. De hecho, se estima que de el millón de personas que viven con esta condición en los Estados Unidos, el 25% de los casos son pediátricos. Para el Dr. Antonio del Valle, gastroenterólogo pediátrico, el diagnóstico temprano y el manejo colaborativo entre especialistas son las piezas clave para proteger el desarrollo del menor.
Es un error común pensar que la EII se manifiesta igual en todas las edades. El Dr. Del Valle resalta distinciones anatómicas fundamentales que el médico primario debe conocer para un manejo certero:
- Enfermedad de Crohn: Mientras que en adultos lo más común es la afectación del íleon terminal, en los niños la presentación suele ser ileocolónica.
- Colitis Ulcerosa: A diferencia de los adultos, donde predomina la afección del lado izquierdo, en la población pediátrica es mucho más frecuente encontrar cuadros de pancolitis (inflamación de todo el colon).
Te puede interesar:Cuando la EII afecta la mente: claves para identificar y apoyar al paciente
Genética y riesgo familiar
El historial familiar es un marcador de sospecha indispensable en la oficina del pediatra. Se estima que entre el 20% y 25% de los pacientes con EII tienen un familiar cercano con la condición. Además, los hermanos o hijos de un paciente con EII enfrentan un riesgo de entre el 5% y 10% de desarrollar la enfermedad.
Más allá de los síntomas gastrointestinales típicos, existe un indicador clínico que no debe pasarse por alto en la evaluación primaria.
“Bien importante en la población pediátrica es la falla en el crecimiento”, advierte Del Valle.
Asimismo, el cuidado a largo plazo es la continuidad del cuidado preventivo general. El Dr. Del Valle es enfático al establecer que las citas del gastroenterólogo no sustituyen a las del pediatra.
Lee: “Antes eran dos o tres pacientes”: Centro IBD redefine la atención ante aumento de casos
El seguimiento debe ser dinámico, ya que no existen guías rígidas de frecuencia; estas dependerán de:
- La edad al momento del diagnóstico.
- El nivel de actividad de la enfermedad.
- La respuesta al tratamiento y el historial de cumplimiento del paciente.
En cuanto al manejo dietético, el enfoque actual se aleja de las prohibiciones genéricas. Según el especialista, no todos los pacientes tienen que tener una dieta específica, sino que los ajustes deben ser estrictamente individualizados.
El objetivo: Una dieta balanceada que cumpla con los requisitos calóricos y nutrientes necesarios para sostener un crecimiento saludable.
Recomendaciones generales: Fomentar el consumo de frutas, vegetales (siempre que no existan estrecheces), carnes magras y Omega-3. Por el contrario, se recomienda disminuir las carnes rojas, procesadas, y las grasas trans o saturadas

