El experto explicó la identificación de síntomas de alerta deben disparar una evaluación especializada inmediata
La Enfermedad Inflamatoria Intestinal (EII) ha dejado de ser una condición poco común para convertirse en un desafío creciente de salud pública. Con una prevalencia en Puerto Rico que ya alcanza los 356 casos por cada 100,000 habitantes, el rol del médico primario en la detección temprana es más crítico que nunca.
En la reciente actualización para profesionales, en el 1st Congress Inflammatory Bowel Disease: From First Contact to the Specialist, el Dr. Jorge Cruz, gastroenterólogo, delineó los fundamentos esenciales para un diagnóstico certero y un manejo que evite complicaciones a largo plazo.
A nivel global, la incidencia de la EII continúa aumentando, pero las cifras locales subrayan una urgencia particular. Según datos recientes (2018-2022), la Colitis Ulcerosa (CU) lidera la prevalencia en la isla con 217.5 por 100,000, seguida por la Enfermedad de Crohn (EC) con 127.1.
Aunque el pico principal de diagnóstico se encuentra entre los 15 y 35 años, el Dr. Cruz advierte sobre un segundo pico en pacientes mayores de 60 años, lo que obliga a no descartar estas patologías en adultos mayores con síntomas gastrointestinales nuevos.
Diferenciación clínica: Más que un dolor abdominal
Para el médico de primera respuesta, entender la naturaleza de la inflamación es el primer paso hacia el manejo correcto:
Enfermedad de Crohn: Se caracteriza por una inflamación transmural (afecta todas las capas de la pared) y puede manifestarse en cualquier punto del tracto gastrointestinal.
Colitis Ulcerosa: La inflamación se limita a la mucosa (capa superficial) y está confinada exclusivamente al colon.
Colitis Indeterminada y Microscópica: Variantes que requieren biopsias y seguimiento estrecho para definir su curso clínico.
Asimismo, Cruz enfatizó que la identificación de síntomas de alerta o red flags debe disparar una evaluación especializada inmediata. Entre las señales se encuentran; la diarrea crónica por más de dos semanas, la presencia de sangre en la excreta, la anemia de origen no explicado, la pérdida de peso involuntaria y el dolor abdominal persistente.
“Un 24% de los pacientes presentan manifestaciones extraintestinales antes de presentar síntomas de EII”, destacó.
Del mosmo modo, apuntó que un paciente con uveítis o artritis inexplicada podría estar manifestando los primeros signos de una enfermedad intestinal aún silente.
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Según Cruz, el manejo de la EII exige un cambio de paradigma en la práctica primaria que reconozca el carácter sistémico de esta condición, la cual trasciende las fronteras del tracto digestivo. El médico de primera respuesta debe mantenerse alerta ante manifestaciones en la piel, los ojos o las articulaciones, como afirma el gastroenterólogo.
«Las enfermedades inflamatorias del intestino son sistémicas; no solo afectan el intestino, sino otros órganos», expresó.
Esta visión integral es crucial para identificar la patología de forma temprana, incluso cuando los síntomas gastrointestinales no son el signo predominante.
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A su vez, puntualizó que las manifestaciones extraintestinales no necesariamente desaparesen al controlasr la inflamación.
“Un error común es pensar que al controlar la inflamación intestinal se resuelven automáticamente las manifestaciones extraintestinales, cuando en realidad estas pueden persistir y requieren un manejo específico”, explicó.
Además, Cruz aclaró que el alivio de los síntomas gastrointestinales no siempre garantiza la remisión de las complicaciones en otros órganos, exigiendo un enfoque multidisciplinario.
Por ultimó, reiteró una regla de oro en el manejo farmacológico: aunque los esteroides son herramientas eficaces para el control de crisis agudas, «nunca son de mantenimiento», advirtió el doctor Cruz. El especialista enfatizó que el uso prolongado de estos fármacos debe evitarse debido a sus graves efectos secundarios sistémicos, por lo que la prioridad clínica debe ser la transición hacia terapias biológicas o inmunomoduladores que garanticen una remisión segura y sostenida bajo supervisión especializada.

