Los avances en el tratamiento del cáncer de mama metastásico han ampliado las alternativas terapéuticas para pacientes con enfermedad avanzada, con el objetivo de prolongar la sobrevida y preservar su calidad de vida. Sin embargo, la selección del tratamiento depende de las características específicas de cada tumor y de las necesidades clínicas de cada paciente.
Así lo explicó la Dra. Omaira Reyes, hematóloga – oncóloga y vicepresidenta de la Asociación de Hematología y Oncología Médica de Puerto Rico (AHOMPR), durante una entrevista con BeHealthMED realizada en el marco de la convención anual de la organización.
«El cáncer de seno ha tenido una explosión de tratamientos, por así decirlo», afirmó la especialista, al destacar los cambios que ha experimentado el manejo de esta enfermedad.
¿Qué diferencia al cáncer de mama metastásico?
El cáncer de mama se clasifica en cuatro etapas. La enfermedad metastásica corresponde a la etapa IV, cuando las células cancerosas se han diseminado desde la mama hacia otras partes del cuerpo. Entre los lugares donde puede extenderse se encuentran los huesos, los pulmones, el cerebro y el hígado.
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Según explicó la doctora Reyes, la extensión de la enfermedad puede variar entre pacientes. En algunos casos, la diseminación afecta una sola lesión fuera de la mama, mientras que en otros existe enfermedad en múltiples áreas.
Esta distinción resulta importante para definir el abordaje terapéutico. Aunque en la enfermedad metastásica el tratamiento sistémico suele tener un papel central, determinadas pacientes pueden beneficiarse de intervenciones locales, como cirugía o radioterapia, según la ubicación y la extensión de las lesiones.
La American Cancer Society explica que el manejo del cáncer de mama en etapa IV puede incluir tratamientos hormonales, terapias dirigidas, quimioterapia e inmunoterapia, así como procedimientos locales en situaciones específicas.
Identificar el subtipo del tumor permite personalizar el tratamiento
Uno de los aspectos que más destacó la doctora fue la necesidad de identificar las características biológicas del tumor antes de seleccionar una estrategia terapéutica.
Entre los factores que se evalúan están los receptores hormonales, como los de estrógeno y progesterona, y la expresión de la proteína HER2. Estos resultados ayudan a determinar qué tratamientos podrían ofrecer beneficios a cada paciente.
«No todos los cánceres son iguales. […] Lo que tiene tu vecina no necesariamente es lo que tú tienes y se pueden estar tratando de formas diferentes», señaló la Dra. Reyes al describir cómo explica esta distinción a sus pacientes.
En los tumores con receptores hormonales positivos pueden utilizarse tratamientos endocrinos que interfieren con la acción de las hormonas que favorecen el crecimiento de las células cancerosas. En determinados casos, estos medicamentos se combinan con terapias dirigidas para mejorar la respuesta al tratamiento.
La especialista también resaltó los avances en el manejo de los tumores con expresión baja o ultrabaja de HER2, una característica que ha permitido ampliar las opciones para determinadas pacientes.
Como ejemplo de esta evolución, en enero de 2025 la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) aprobó el trastuzumab deruxtecán para pacientes con cáncer de mama irresecable o metastásico, positivo a receptores hormonales y HER2-low o HER2-ultralow, cuya enfermedad haya progresado después de una o más terapias endocrinas en el contexto metastásico. La indicación depende de criterios clínicos y pruebas específicas, por lo que no aplica a todas las pacientes. Puedes consultar la aprobación de la FDA.
En cuanto al cáncer de mama triple negativo, la doctora explicó que este subtipo requiere una consideración particular debido a su comportamiento y a las alternativas de tratamiento disponibles. A diferencia de los tumores que expresan receptores hormonales o HER2, su abordaje puede incluir quimioterapia, inmunoterapia y otras terapias, de acuerdo con las características de la enfermedad y los resultados de las pruebas correspondientes.
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Por eso, además del diagnóstico inicial, la evaluación de los marcadores tumorales es fundamental para orientar las decisiones clínicas.
Vivir más y preservar la calidad de vida
Los avances terapéuticos no solo buscan controlar el crecimiento del cáncer, sino también prolongar la vida sin comprometer innecesariamente el bienestar de las pacientes.
«Hoy día nuestras pacientes de cáncer de seno viven más y con mejor calidad de vida», afirmó la especialista.
Asimismo, explicó que aunque el cáncer metastásico requiere un manejo complejo, las opciones disponibles permiten adaptar el tratamiento a las características de la enfermedad y a la situación de cada paciente. En esta etapa, es importante evaluar tanto la respuesta del tumor como la tolerancia al tratamiento y sus posibles efectos sobre la vida cotidiana.
La doctora también señaló que, en casos seleccionados con lesiones metastásicas limitadas, el equipo médico puede considerar intervenciones adicionales para controlar esas áreas. No obstante, la posibilidad de obtener un beneficio depende de cada caso y no significa que la enfermedad pueda considerarse curada de manera general.
El equipo multidisciplinario también hace la diferencia
Para la Dra. Omaira Reyes, el tratamiento del cáncer no debe recaer exclusivamente en el oncólogo. La colaboración entre distintas especialidades permite evaluar las alternativas disponibles desde perspectivas complementarias.
«El oncólogo no se puede adueñar exclusivamente de ese paciente», sostuvo.
Entre los profesionales que pueden participar en el manejo se encuentran cirujanos, radiooncólogos, radiólogos y radiólogos intervencionistas. Su intervención permite estudiar las lesiones, obtener muestras para diagnóstico y valorar procedimientos específicos cuando están indicados.
La atención psicológica también forma parte de este acompañamiento. Por eso, la especialista recordó su participación en un protocolo que exploró el uso de herramientas de mindfulness, música relajante y guías auditivas durante los tratamientos oncológicos. Según relató, el estudio observó una mejor tolerabilidad del tratamiento y una mayor adherencia entre los pacientes que utilizaron estas estrategias. La experiencia, indicó, refuerza la importancia de atender las necesidades emocionales durante el proceso.
«Si usted viene aquí y tiene problemas del corazón, yo lo voy a enviar al cardiólogo, pero si tiene problemas emocionales, tenemos que contar con los profesionales», expresó. La especialista mencionó a psicólogos, psiquiatras y trabajadores sociales como parte de ese apoyo.
Como mensaje para los médicos de atención primaria y otros profesionales de la salud, la Dra. Reyes insistió en la importancia de facilitar el acceso a las herramientas diagnósticas, orientar a los pacientes y acompañarlos durante el proceso de evaluación y tratamiento.
La detección oportuna y la caracterización precisa de la enfermedad permiten tomar decisiones clínicas mejor fundamentadas. También es importante que los pacientes reciban información sobre las alternativas disponibles y cuenten con apoyo para iniciar y mantener el tratamiento indicado.
«El diagnóstico de cáncer no es una sentencia de muerte», finalizó la oncóloga.

