EII después de los 60: ¿cuál es el reto para los especialistas?

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El manejo de la EII en adultos mayores exige priorizar la fragilidad y el tratamiento temprano sobre la edad cronológica para preservar la salud y calidad de vida del paciente

El manejo de la Enfermedad Inflamatoria Intestinal (EII) en pacientes de edad avanzada requiere una transición del modelo tradicional enfocado únicamente en la remisión mucosa hacia un modelo de cuidado integral que considere la fragilidad, la polifarmacia y la optimización nutricional.

La evaluación clínica debe priorizar la fragilidad sobre la edad cronológica como el marcador biológico determinante para definir la intensidad del tratamiento. Este estado de vulnerabilidad ante estresores externos permite predecir con mayor precisión el riesgo de hospitalizaciones, infecciones y mortalidad en pacientes con EII. Al ser un indicador de envejecimiento biológico, la fragilidad identifica a aquellos individuos con mayor riesgo clínico, independientemente de los años que tengan, lo que obliga a un enfoque terapéutico más personalizado y preventivo.

La doctora Karelys Burgos , destacó que existe una tendencia a ser «conservadores» con los medicamentos en adultos mayores por temor a efectos secundarios. Sin embargo, la evidencia clínica sugiere lo contrario.

«La inflamación activa debido a EII es más detrimental para el adulto mayor que los riesgos de efectos secundarios de las terapias aprobadas actualmente», recalcó.

La cirugía temprana no debe considerarse un último recurso, ya que posponerla prolonga la exposición a esteroides y la malnutrición, mientras que una intervención oportuna puede ofrecer mayores beneficios clínicos y preservar la reserva cognitiva mejor que el tratamiento médico prolongado.

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Dado que más del 75% de los adultos mayores con EII enfrentan cuadros de polifarmacia, el médico primario debe vigilar activamente las interacciones entre las terapias para la EII y tratamientos comunes para condiciones como la hipertensión, diabetes o artritis. Esta gestión es vital para mitigar riesgos críticos en esta población, tales como el deterioro cognitivo, las interacciones farmacológicas adversas y el aumento en la incidencia de caídas, factores que comprometen directamente la calidad de vida y la seguridad del paciente.

Asimismo explicó que el médico primario debe liderar el cernimiento de deficiencias nutricionales derivadas de la malabsorción y las cirugías, manteniendo un monitoreo estricto de niveles de hierro, vitamina B-12, vitamina D y folato. Para optimizar la recuperación y prevenir la sarcopenia, se recomienda una ingesta proteica de 1 a 1.5 g/kg diarios, además de asegurar un esquema de vacunación preventivo que evite estrictamente las vacunas vivas en pacientes bajo terapia inmunosupresora.

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La EII impacta directamente la independencia del adulto mayor. Un control adecuado de los síntomas permite que el paciente se mantenga socialmente activo.

«Si controlamos los síntomas de EII en los adultos mayores de manera adecuada, los pacientes pueden salir de sus hogares y mantenerse activos en sus actividades usuales sociales y cognitivas, áreas críticas para mantener su salud mental cognitiva», declaró Burgos.

Es fundamental realizar evaluaciones anuales de salud mental y cognitiva para detectar cuadros de depresión o ansiedad, además de identificar signos de agotamiento en los cuidadores, asegurando que el paciente mantenga su funcionalidad social. Un control adecuado de los síntomas de la EII permite que el adulto mayor permanezca activo, lo cual es un factor protector crítico para preservar su salud mental y prevenir el aislamiento.

Para la práctica clínica, se recomienda un monitoreo individualizado con seguimientos al menos bianuales, priorizando herramientas no invasivas como la calprotectina fecal y la sonografía intestinal en pacientes mayores de 80 años o con movilidad limitada. El tratamiento con terapias avanzadas y biológicos no debe restringirse por la edad cronológica, ya que la intervención temprana y efectiva es la mejor estrategia para mitigar el impacto de una inflamación robusta y mejorar la calidad de vida.

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