El desarrollo de un registro clínico en Enfermedad Inflamatoria Intestinal (EII) está marcando un punto de inflexión en la forma en que los especialistas comprenden y manejan patologías como Crohn y colitis ulcerosa.
Desde el Centro de Investigación en Gastroenterología del Centro de Enfermedades Inflamatorias del Intestino (IBD) dirigido por la Dra. Esther Torres, la epidemióloga Patricia Figueroa Rodríguez lidera una iniciativa orientada a estructurar información que permita pasar de la experiencia individual a la evidencia sistematizada.
“La experiencia clínica que vive un doctor es una y nosotros como investigadores nos encargamos de recopilar la información necesaria para poder entender si esas observaciones siguen un patrón”, asegura en diálogo con BeHealthMED.
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El registro recoge variables clave como historial médico, tratamientos, eventos clínicos y evolución de la enfermedad, lo que permite identificar tendencias que no son evidentes en la práctica diaria. Para el especialista, esto se traduce en una herramienta concreta para mejorar la toma de decisiones terapéuticas y la estratificación de pacientes.
Caracterización de pacientes y medicina de precisión
Uno de los aportes más relevantes del registro es la posibilidad de analizar una cohorte hispana, históricamente subrepresentada en estudios globales de EII. Esta caracterización permite entender diferencias en comportamiento clínico, respuesta a tratamientos y riesgos asociados dentro de esta población.
“Nosotros representamos una población particular en el mundo; nuestros datos son útiles para entender cómo se comporta esta enfermedad en los hispanos”, asegura.
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Además, el registro profundiza en aspectos como extensión de la enfermedad, cirugías, hospitalizaciones y eventos relevantes, generando una base sólida para avanzar hacia modelos de medicina de precisión.
“Recogemos información específica sobre los patrones de la enfermedad, la extensión y eventos importantes como cirugías u hospitalizaciones”, menciona.
Este nivel de detalle permite a los médicos identificar subgrupos de pacientes con necesidades diferenciadas, optimizando el manejo clínico más allá de las guías generales.
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Impacto en investigación y políticas de salud
El alcance del registro no se limita al entorno clínico, sino que proyecta al centro en escenarios de investigación internacional, participando en congresos y consorcios globales que integran datos de múltiples regiones. Esto fortalece la validez externa de los hallazgos y amplía el conocimiento sobre la EII a nivel mundial.
“Hemos podido presentar nuestros resultados en Estados Unidos, Latinoamérica y Europa, e incluso participar en un consorcio global”, señala.
En paralelo, la generación de evidencia se convierte en un insumo crítico para la planificación en salud y la asignación de recursos en enfermedades crónicas de alto impacto.
“Sin investigación no hay evidencia, y sin evidencia no podemos hacer política ni atender las necesidades de los pacientes”, reflexiona.
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Para la especialista, este tipo de iniciativas representan una evolución hacia un modelo de atención basado en datos, donde la práctica clínica se nutre de información real, contextualizada y aplicable, mejorando tanto los resultados clínicos como la eficiencia del sistema de salud.

