Por: Bruni Torres
La distonía es un trastorno del movimiento caracterizado por contracciones musculares involuntarias que pueden afectar la postura y la calidad de vida de los pacientes. En el más reciente Simposio Educativo sobre Desordenes de Movimiento, realizado por la Fundación de Párkinson la Dra. Maritere García Rondón explico detalles sobre el abordaje clínico y las opciones terapéuticas disponibles.
La especialista en enfermedades neuromusculares define la distonía como “una contracción muscular sostenida e involuntaria que causa cambios en la postura, ya sea en el área craneal, en extremidades como manos, piernas o en el área del tronco”, y que puede ser generalizada o focal.
Los avances en la investigación han permitido diagnosticar mejor estos síndromes, que pueden comenzar desde la niñez y tener un componente genético.
«También tenemos condiciones de distonía que comienzan en la adultez, que usualmente vemos en la práctica como condiciones asociadas a problemas focales de movimientos y de contracciones sostenidas en el área del cuello, en la cara, y para las cuales hay diferentes alternativas de tratamiento», aseguró García Rondón.
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Posibles causas de las distonías
Según la experta, la distonía puede manifestarse en pacientes con diversas condiciones de salud y se considera un trastorno del movimiento distinto al párkinson.
«Es el tercer desorden de movimiento más común, el primero es temblor esencial, el segundo es el párkinson y el tercero son las distonías. Estas distonías pueden ser hereditarias o pueden surgir de manera secundaria a eventos cerebrovasculares, tumores, infecciones o encefalitis cerebral, pacientes que han tenido alguna exposición a agentes tóxicos como manganeso, plomo o insecticidas».
Existen diversas alternativas en tratamientos
Las opciones terapéuticas varían según el tipo de distonía e incluyen desde medicamentos hasta el uso de toxina botulínica.
«En el caso de las distonías focales, que solamente envuelven una extremidad o una región del cuerpo, lo más que utilizamos es la toxina botulínica. Se inyecta en esas áreas, en los músculos envueltos, y obviamente se relajan los músculos, disminuyen las posturas anormales y los temblores asociados. Por lo tanto, el efecto a largo plazo es de gran beneficio para el paciente», sostuvo García Rondón.
Según la especialista, existen medicamentos efectivos para las distonías de inicio temprano, ya sea en la niñez o en la adolescencia, que comienzan de forma focal, usualmente en la extremidad inferior.
«En el caso de otros medicamentos que utilizamos, contamos con relajantes musculares como el Baclofen, que se utiliza para espasticidad, y también utilizamos Trihexifenidilo y Clonazepam».
Las distonías en el paciente de párkinson
García Rondón explicó a BeHealthMED que la distonía asociada al párkinson suele ser secundaria al uso crónico de medicamentos y a la progresión de la enfermedad. En estos pacientes, es común que se presente en el pie.
«Cuando se eleva el efecto de la Levodopa para el párkinson, el paciente empieza a desarrollar estas contracciones sostenidas, que pueden ser focales solamente en el pie. Y en el caso de estos pacientes, hay opciones. Se le sube la dosis o se les da un medicamento de larga duración o complementa su tratamiento con otras medicinas que ayuden a disminuir la rigidez. Si no funciona, se utiliza la toxina botulínica para relajar esos músculos y que el paciente no tenga dolor porque eso le produce dolor, especialmente por la noche o en la mañana, porque se eleva el efecto del medicamento abruptamente», sostuvo la experta.
Distonía tardía
Igualmente, García Rondón destacó que hay pacientes que desarrollan la llamada distonía tardía, causada como efecto secundario de medicamentos antipsicóticos.
«Los medicamentos que se utilizan para controlar la psicosis en pacientes con enfermedad bipolar o esquizofrenia pueden provocar estas distonías. Usualmente afectan el área de la cara, la boca o la lengua, aunque también pueden presentarse en el cuello. En estos casos, además de retirar o ajustar el medicamento, si la condición es severa y envuelve varias áreas del cuerpo, puede tratarse con terapias indicadas por la FDA, como Ingrezza y Austedo XR».
¿Estamos lejos de la cura para el párkinson?
Actualmente, no existe una cura definitiva para la distonía ni para la enfermedad de párkinson. Sin embargo, la investigación continúa avanzando, especialmente en el campo de la genética, donde se estudia la posibilidad de intervenir en casos hereditarios.
Para algunos pacientes con párkinson, una opción terapéutica es la estimulación cerebral profunda (DBS), un procedimiento quirúrgico que consiste en implantar electrodos en áreas específicas del cerebro para modular la actividad neuronal y reducir los movimientos involuntarios. Esta cirugía ya se realiza en Puerto Rico con resultados favorables.

