Remisión profunda y tratamiento personalizado: nuevas metas en el manejo de Crohn y colitis ulcerosa

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El manejo moderno de las enfermedades inflamatorias intestinales (EII), como la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa, ha evolucionado significativamente en los últimos años. Más allá del control de síntomas, los especialistas ahora buscan objetivos terapéuticos más ambiciosos que permitan modificar la historia natural de estas patologías.

La doctora Esther Torres, gastroenteróloga y directora de la Fundación de Enfermedades Inflamatorias del Intestino (FEAT), explicó en entrevista con BeHealthMED que la práctica clínica actual se enfoca en alcanzar niveles profundos de control de la inflamación intestinal para mejorar el pronóstico y la calidad de vida de los pacientes.

De la mejoría clínica a la remisión profunda

Durante décadas, el éxito terapéutico en Crohn y colitis ulcerosa se evaluaba principalmente por la mejoría de los síntomas gastrointestinales. Sin embargo, la evidencia científica ha demostrado que este enfoque es insuficiente para garantizar el control sostenido de la enfermedad.

Uno quiere primero que su paciente se sienta mejor, pero eso no es suficiente, porque sabemos que si no tenemos control de la inflamación como tal, la duración de ese tiempo que el paciente está sin síntomas va a ser mucho más corta”, explicó la doctora Torres.

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Actualmente, el concepto de remisión incluye diferentes niveles de evaluación. En primer lugar está la remisión clínica, basada en la desaparición de síntomas reportados por el paciente. Posteriormente se evalúa la remisión bioquímica, mediante marcadores inflamatorios en sangre o heces que reflejan el control del proceso inflamatorio.

El siguiente paso implica una evaluación directa del intestino mediante colonoscopia, con el objetivo de documentar la cicatrización de la mucosa intestinal. Según la especialista, el objetivo ideal es alcanzar lo que se conoce como remisión profunda, un estado en el que también desaparecen los signos microscópicos de inflamación.

Sacamos biopsia y el patólogo nos dice ‘no hay inflamación tampoco histológica o microscópica’. Eso es lo que es la remisión profunda. Esa es la meta de todo paciente y de todo tratamiento”, afirmó.

Tratamientos dirigidos a la biología de la enfermedad

El desarrollo de terapias dirigidas ha transformado el manejo de las EII, permitiendo intervenciones más específicas sobre las vías inflamatorias involucradas en la enfermedad.

De acuerdo con la doctora Torres, el avance en el conocimiento de la biología y fisiopatología intestinal ha permitido diseñar medicamentos que actúan sobre moléculas clave del proceso inflamatorio.

Las medicinas que tenemos hoy en día se han desarrollado a base de conocer la biología y la fisiopatología de las enfermedades. Se han diseñado para atacar este proceso inflamatorio y controlarlo”, explicó.

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No obstante, la especialista subrayó que la elección del tratamiento debe ser individualizada y considerar múltiples factores clínicos y sociales. “La responsabilidad del médico es definir cuáles son los medicamentos indicados para la severidad y las posibles complicaciones que tenga ese paciente”, señaló.

Además de la eficacia, la vía de administración, el acceso al medicamento y la adherencia al tratamiento son determinantes en la selección terapéutica.

El paciente que no tiene cumplimiento, no importa que tú le des la mejor droga del mundo. Si el paciente no cumple, no va a haber efectividad”, advirtió.

Monitoreo continuo y seguridad terapéutica

El seguimiento clínico de los pacientes con EII es un componente fundamental del tratamiento, especialmente cuando se utilizan terapias inmunomoduladoras o biológicas. Cada medicamento posee un perfil de seguridad específico, por lo que los especialistas deben monitorear posibles efectos adversos mediante laboratorios periódicos y evaluaciones clínicas.

Cada medicamento tiene su propio perfil de seguridad. hay que saber qué complicaciones se han reportado y qué podemos hacer para monitorearlas”, explicó Torres.

Asimismo, algunos tratamientos pueden aumentar el riesgo de infecciones, lo que requiere medidas preventivas antes de iniciar la terapia.

En los casos donde es posible prevenir, como con vacunas, vamos a vacunar al paciente antes de empezar el tratamiento y hacer cernimiento para infecciones como tuberculosis o hepatitis B”, detalló.

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Este enfoque integral busca garantizar un manejo seguro, personalizado y basado en objetivos, con el fin de mejorar los resultados clínicos y la funcionalidad de los pacientes.

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