El manejo del linfoma ha entrado en una nueva era marcada por la medicina de precisión, un enfoque que permite adaptar el tratamiento a las características biológicas del tumor y del propio paciente. En Puerto Rico, este cambio ha transformado la forma en que los especialistas diagnostican y tratan esta enfermedad hematológica, abriendo la puerta a terapias más efectivas y con menos efectos secundarios.
Durante años, el tratamiento de los linfomas estuvo dominado por esquemas tradicionales de quimioterapia sistémica, que aunque efectivos en muchos casos, afectaban tanto a células malignas como sanas. Hoy, el avance de la inmunoterapia y de las terapias dirigidas ha permitido desarrollar estrategias terapéuticas mucho más específicas.
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El hematólogo-oncólogo Dr. José Concepción Holguín explica, en conversación con BeHealthMED, que el cambio más importante radica en comprender el origen biológico del tumor y actuar directamente sobre sus mecanismos.
“La medicina de precisión es una novedad que se ha utilizado en los últimos años, en la cual vemos la raíz del problema del linfoma, por qué está saliendo y qué es lo que está pasando con el cuerpo que está produciendo este tipo de malignidad”, explicó el especialista.
Este enfoque permite identificar características específicas del tumor que pueden ser atacadas con medicamentos diseñados para reconocer marcadores particulares del linfoma, reduciendo así el daño a tejidos sanos.
CAR-T y biopsia líquida: innovaciones que transforman el diagnóstico y tratamiento
Entre las innovaciones más relevantes en la hematología moderna se encuentran las células CAR-T, una terapia avanzada que modifica las células inmunológicas del propio paciente para que reconozcan y destruyan las células cancerosas.
Esta estrategia ha demostrado resultados prometedores especialmente en pacientes que ya han recibido múltiples tratamientos previos. Según el Dr. Concepción Holguín, el acceso a esta terapia ha evolucionado significativamente en los últimos años.
“La terapia de CAR-T es una terapia novedosa que en los últimos años ha demostrado mejor respuesta en pacientes altamente tratados con linfoma, mieloma múltiple y algunas leucemias”, señaló.
Uno de los avances más importantes es que los pacientes de Puerto Rico ya no necesariamente tienen que viajar fuera de la isla para recibir este tratamiento. “Ahora en Puerto Rico se está haciendo este tipo de tratamiento, ya que nos hemos adiestrado como médicos y también al personal hospitalario para poder ofrecer esta terapia”, destacó el especialista.
Otra herramienta emergente es la biopsia líquida, una técnica que permite detectar fragmentos tumorales en la sangre del paciente. Este método puede ser especialmente útil cuando una lesión no puede ser biopsiada por su localización o tamaño.
“En la sangre muchas veces los tumores pueden liberar partículas, y al medirlas podemos detectar enfermedad que no necesariamente se observa en imágenes”, explicó el hematólogo.
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Esta tecnología no solo ayuda en el diagnóstico, sino también en el seguimiento de la enfermedad antes y después del tratamiento.
Detección temprana y rol clave del médico primario
A pesar de los avances terapéuticos, la detección temprana sigue siendo uno de los factores más determinantes en el pronóstico de los pacientes con linfoma. En este contexto, el papel del médico primario continúa siendo fundamental.
El Dr. Concepción Holguín subraya que una evaluación clínica detallada puede ofrecer pistas clave para sospechar la enfermedad.
“Los linfomas mayormente atacan los nódulos linfáticos y pueden identificarse mediante un examen físico completo evaluando los nódulos que están palpables”, indicó.
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Además del examen físico, el historial clínico del paciente puede revelar síntomas conocidos como síntomas B, que incluyen fiebre, sudoraciones nocturnas, pérdida de peso involuntaria y fatiga persistente.
“Es bien importante evaluar síntomas como sudoraciones nocturnas, fiebre, pérdida de peso no voluntaria o fatiga extrema, ya que pueden ser señales de alerta”, añadió.
La combinación de vigilancia clínica, diagnóstico temprano y acceso a terapias avanzadas está cambiando la trayectoria de esta enfermedad. Para los especialistas, el futuro del tratamiento del linfoma continuará avanzando hacia estrategias cada vez más personalizadas, donde la genética del tumor y la respuesta inmunológica del paciente definirán la terapia ideal.

