jueves, enero 15, 2026

Manejo del dolor y opioides

HealthManejo del dolor y opioides

Experto recomienda priorizar terapias alternativas y diagnósticos emocionales para frenar la dependencia a los opioides en la isla

El panorama de las adicciones en Puerto Rico está mutando. Mientras el sistema de salud aún intenta contener el impacto del fentanilo, una «cuarta ola» impulsada por estimulantes sintéticos como la metanfetamina asoma en el horizonte. Según el Dr. Andrés Calvo-Díaz, especialista en adicciones y medicina interna, el flujo migratorio con la diáspora en ciudades como Kissimmee y Chicago está acelerando la llegada de estas peligrosas tendencias a la isla.

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Así lo informó durante su ponencia en la Convención Anual del Colegio de Médicos Cirujanos de Puerto Rico (CMCPR). Una de las revelaciones más alarmantes es la desaparición de las sustancias tradicionales en el mercado ilegal.  Calvo-Díaz, quien dirige una unidad de desintoxicación, asegura que el concepto de «comprar una pastilla» en la calle ha cambiado radicalmente.

«El 90% de las pastillas vendidas fuera de farmacias que se mercadean como Percocet u Oxicodona son, en realidad, fentanilo puro. Hace más de un año no veo casos positivos a heroína y oxicodona original; todos dan positivo a fentanilo», afirmó el experto.

El botiquín familiar: La puerta de entrada

Contrario a la creencia popular, el «punto de droga» no es el principal iniciador del consumo de opioides. Los datos revelan un componente social y familiar crítico: el 42% de los nuevos usuarios obtiene su primera dosis de un familiar o amigo bajo la premisa de «tómate esto que me sobró». El otro 43% proviene de recetas médicas iniciales, lo que coloca la responsabilidad compartida entre la comunidad y la clase médica.

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Puerto Rico ocupa un lugar curioso en las estadísticas de Estados Unidos: es la segunda jurisdicción que menos opioides prescribe. Aunque esto ha evitado la creación de «fábricas de pastillas» (pill farms), ha generado un vacío en el tratamiento efectivo del dolor crónico.

«Puerto Rico no es de los overprescribers, pero eso no significa que manejemos bien el dolor; significa que posiblemente nos vamos mucho peor en el manejo del dolor crónico», explicó el Dr. Calvo-Díaz, señalando la escasez crítica de especialistas en manejo del dolor en la isla.

El manejo moderno del dolor exige mirar más allá de la receta de analgésicos potentes. Siguiendo las guías del CDC, se recomienda que los opioides nunca sean la primera opción. De hecho, combinaciones de fármacos comunes como acetaminofén e ibuprofeno han demostrado ser igual de efectivas para dolores comunes y cirugías menores.

Un factor determinante es el estado emocional del paciente. El Dr. Calvo-Díaz subrayó que el dolor no es solo físico:

«Cuando los pacientes mejoran sus síntomas de depresión o ansiedad, el dolor puede bajar de 3 a 4 puntos solamente con eso. Tenemos que mirar más allá de la pastilla», declaró.

Guía para el médico primario

Para evitar que el paciente caiga en un ciclo de dependencia, el especialista ofreció recomendaciones clave para la práctica diaria:

  • Referido Temprano: No esperar más de tres meses para enviar al paciente a un especialista si el dolor persiste.
  • Dosis Mínima: Si el uso de opioides es inevitable, usar la dosis más baja posible.
  • Plan de Salida (Tapering): Establecer desde el primer día cómo se irá reduciendo la dosis para evitar el síndrome de abstinencia.

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