Experta explica cómo reconocer las señales de alerta de ambas condiciones
La distinción entre la artritis postinfecciosa (reactiva) y la artritis séptica es fundamental en la consulta de atención primaria, ya que la última constituye una verdadera emergencia médica que requiere acción inmediata para preservar la función articular. La doctora Noemí Varela, quién es reumatóloga, resaltó que el historial clínico detallado es la herramienta más crucial para la sospecha diagnóstica y la toma de decisiones.
A su vez, explicó que la artritis séptica o infección dentro de la articulación es una emergencia médica que requiere la máxima cautela y una respuesta rápida, ya que el tiempo es crucial y el manejo no debe demorarse.
Las señales de alarma clínicas que suelen presentarse como monoartritis son:
- Enrojecimiento de la articulación
- Aumento de temperatura
- Hinchazón
- Dolor
A menudo, se acompaña de fiebre y otros síntomas constitucionales como escalofríos, y se caracteriza por una progresión rápida de síntomas.
Además, existen diversos factores de riesgo que aumentan la probabilidad de desarrollar artritis séptica. Estos incluyen ser pacientes inmunocomprometidos (especialmente diabéticos descontrolados), padecer enfermedades crónicas (como aquellos en diálisis), estar bajo tratamiento con medicamentos inmunomoduladores o quimioterapia , o tener antecedentes de heridas o traumatismos previos en la zona articular.
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Asimismo, el manejo indispensable no debe demorarse . La prioridad es la aspiración de la articulación para obtener líquido articular, lo cual es la única forma de identificar la causa mediante cultivo y análisis. La especialista alertó sobre la toma de acción inmediata.
«Si su paciente tiene una articulación roja, caliente y febril, llame al ortopeda, llamé al reumatólogo, porque esa persona puede tener una articulación infectada y puede requerir una aspiración, la detección temprana en cuestiones de la articulación séptica va a ser la diferencia de que usted salve la articulación de su paciente”, aconsejó.
Igualmente, se deben solicitar cultivos de sangre para descartar diseminación sistémica y estudios de imagen para evaluar el daño. Una vez obtenida la muestra, se debe iniciar el tratamiento con antibióticos empíricos apropiados post-aspiración.
Artritis postinfecciosa (reactiva): Una respuesta autolimitada
Es una condición una inflamación articular (no infecciosa en sí misma) que surge como respuesta a una infección previa en otro sitio como por ejemplo; gastrointestinal, genitourinario o biliar.
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Las características clínicas clave de esta condición incluyen una presentación que usualmente se manifiesta como poliartritis u oligoartritis (afectando pocas articulaciones), con una predilección por la parte inferior del cuerpo (por ejemplo, rodilla o tobillo). Respecto a la temporalidad , las manifestaciones articulares aparecen entre una a cuatro semanas después de la infección inicial. Es por esto, que se le debe preguntar al paciente si tuvo alguna enfermedad que durará ese tiempo estimado.
Las manifestaciones específicas pueden ser:
- Entesitis: Inflamación en la inserción de tendones/ligamentos (ej. tendón de Aquiles, fascitis plantar).
- Dactilitis: Hinchazón completa y uniforme de un dedo («Dedo en Salchicha»).
- Tríada Clásica (Síndrome de Reiter): Artritis, Conjuntivitis y Uretritis.
Del mismo modo, los patógenos comunes que pueden desencadenar una artritis postinfecciosa deben investigarse mediante el historial clínico. Se debe preguntar por diarrea reciente para sospechar agentes entéricos como Salmonella , Shigella o Campylobacter . La sospecha de causas genitourinarias implica indagar sobre flujo uretral o vaginal inusual y riesgo sexual . Además, una variedad de virus puede ser responsable, incluido el parvovirus B19 , chikungunya , zika , dengue , hepatitis y COVID-19
En cuanto al curso y pronósticos , es importante tranquilizar al paciente, ya que la mayoría de los casos son autolimitantes y se espera que se resuelvan por sí mismos en un período de 6 a 8 meses . Por lo tanto, el manejo inicial se centra en el control sintomático , utilizando antiinflamatorios o dosis limitadas de esteroides , junto con la observación . No obstante, existe un riesgo de cronicidad , especialmente en pacientes con susceptibilidad genética (ej. HLA-B27 positivo o una fuerte historia familiar). En estos casos, la infección podría detonar una espondiloartropatía crónica . Si los síntomas persisten o empeoran más allá del periodo esperado, la experta indicó que es fundamental la referencia a reumatología.

