martes, febrero 3, 2026

Eje cerebro-intestino: Clave en el diagnóstico de alzhéimer

HealthEje cerebro-intestino: Clave en el diagnóstico de alzhéimer

Los hallazgos confirman que el intestino de un paciente con alzhéimer presenta un ecosistema bacteriano  distinto al de una saludable

La medicina ha dado un giro histórico en la comprensión del Alzhéimer. Lo que antes se consideraba una condición exclusiva del cerebro, hoy se revela como una enfermedad multisistémica donde el sistema gastrointestinal juega un papel protagónico. En la Escuela de Medicina del Recinto de Ciencias Médicas (RCM) de la Universidad de Puerto Rico (UPR), un estudio pionero liderado por la Dra. Vanessa Sepúlveda, catedrática del Departamento de Medicina Interna y Geriatría, y la Dra. Filipa Godoy, microbióloga y directora del Departamento de Microbiología busca descifrar cómo las bacterias de nuestro intestino influyen en la severidad de esta demencia.

El estudio, publicado recientemente en la prestigiosa revista Scientific Reports de Nature, evaluó a los primeros 100 participantes (mayores de 55 años) de la isla. Los hallazgos confirman que el intestino de un paciente con alzhéimer presenta un ecosistema bacteriano muy distinto al de una persona saludable.

Según explicó la Dra. Sepúlveda, la evidencia científica reciente ha confirmado la existencia del Gut-Brain Axis (eje cerebro-intestino). Esta conexión permite que actividades bacterianas en el tracto digestivo impacten directamente la salud neurológica.

«Anteriormente se consideraba que la enfermedad del alzhéimer era una enfermedad solamente del cerebro, pero ya la evidencia, ha demostrado que hay otros factores que pueden estar afectando la enfermedad y entre ellos lo que es la microbiota gastrointestinal», expresó en entrevista con BeHealthMED.

La investigación reveló que el perfil microbiótico del paciente con alzhéimer se inclina peligrosamente hacia la inflamación sistémica. Según la Dra. Sepúlveda, estos pacientes presentan mayor presencia de bacterias inflamatorias y menos bacterias beneficiosas, un desbalance que podría ser el responsable directo de la acumulación de placas de amiloide en el cerebro, acelerando el daño neurológico.

Del mismo modo, un sistema gastrointestinal sano requiere diversidad; sin embargo, en el paciente con Alzheimer ocurre una disbiosis o pérdida del balance natural que el médico debe monitorear. Según Sepúlveda, esta desconexión entre bacterias beneficiosas e inflamatorias está ligada a los hábitos del paciente.

“Lo que tratamos de averiguar en este estudio es como la  disbiosis se puede ver afectada por estilos de vida, dieta y ejercicio”, señaló.

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Asimismo, Sepúlveda subrayó que el alzhéimer cuenta con un componente prevenible que desafía las creencias de décadas pasadas, estimándose que uno de cada tres casos podría evitarse o retrasarse mediante la modificación de factores de riesgo y el cuidado del microbioma. Según la experta, la implementación de cambios en el estilo de vida y la dieta no solo funciona como una medida preventiva, sino que, incluso en pacientes ya diagnosticados, estas intervenciones tienen el potencial de ralentizar significativamente el progreso de la enfermedad.

 Por otro lado, recalcó que el médico primario es la primera línea de defensa para identificar cambios sutiles. La recomendación es clara: no despachar la pérdida de memoria como una consecuencia inevitable de la edad, sino realizar una evaluación multifactorial.

«Hago mucho hincapié en nuestros compañeros médicos primarios: los cambios de memoria deben ser evaluados, hay que ponerle nombre y apellido a la pérdida de memoria con una evaluación apropiada, completa y multifactorial», destacó.

La investigación continúa activa en el RCM, el próximo paso será analizar los metabolomas, es decir, los productos químicos que generan estas bacterias identificadas y cómo afectan el cerebro a largo plazo.

«Ahora vamos a estar evaluando los productos de estas bacterias que ya identificamos, vamos a ver cómo se comportan, qué productos están teniendo… el futuro de este proyecto es evaluar la dieta», concluyó.

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Los médicos primarios que identifique pacientes que puedan ser posibles candidatos para continuar el estudio pueden llamar al  centro de investigación en el RCM al 787- 759-0306 o a la oficina de la doctora Sepúlveda al 787 266-2562. 

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