lunes, febrero 9, 2026

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Cómo dar malas noticias en medicina: comunicar con humanidad también es parte del cuidado

HealthCómo dar malas noticias en medicina: comunicar con humanidad también es parte del cuidado

Dar malas noticias nunca es fácil. En la práctica médica, comunicar un diagnóstico grave, un pronóstico desfavorable o incluso una muerte forma parte de la rutina, pero eso no significa que estemos realmente preparados para hacerlo. Muchas y muchos profesionales aprenden “sobre la marcha”, imitando a docentes o colegas que, a su vez, tampoco recibieron una formación formal en comunicación clínica. Sin embargo, la manera en la que se transmite una noticia inesperada puede marcar una diferencia profunda en la experiencia del paciente y su familia.

Más allá de las palabras, lo que importa es cómo, cuándo, dónde y con qué actitud se comunica. Una comunicación inadecuada puede aumentar el sufrimiento emocional, generar desconfianza en el sistema de salud, afectar la adherencia a los tratamientos e incluso desencadenar conflictos. Por eso, aprender a comunicar con humanidad no es un “extra”: es una competencia esencial.

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No es solo lo que dices, es cómo lo dices

Cuando un paciente recibe una noticia difícil, ese momento suele quedar grabado para siempre. Aunque para el personal de salud sea una conversación frecuente, para quien la escucha suele ser la primera vez. Es información nueva, inesperada y, muchas veces, profundamente impactante.

Aquí entra en juego la empatía. Cada persona llega a la consulta con su propia historia, miedos y experiencias previas. No es lo mismo hablar de una enfermedad grave con alguien que nunca ha tenido un caso cercano, que con una persona que ha visto morir a un familiar por esa misma causa. Reconocer esa individualidad permite adaptar el lenguaje, el ritmo de la conversación y la actitud, y ofrecer una comunicación más humana y respetuosa.

SPIKES: una guía para comunicar malas noticias

Para acompañar este proceso, existe un modelo ampliamente utilizado en medicina: el acrónimo SPIKES, que propone seis pasos clave.

El primero es el entorno. Buscar un lugar privado, tranquilo y sin interrupciones es fundamental, así como permitir que el paciente decida quién quiere que lo acompañe. Luego viene la percepción, que implica explorar qué sabe y qué entiende el paciente sobre su condición, para ajustar la información a su realidad.

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El tercer paso es la invitación: respetar cuánto desea saber la persona y si prefiere que la información se comparta con un familiar. Después, el conocimiento debe transmitirse con un lenguaje claro, sin tecnicismos innecesarios, siendo honestos pero empáticos.

La empatía ocupa un lugar central: validar emociones, reconocer el impacto de la noticia y mostrar disponibilidad. Finalmente, la estrategia y el resumen permiten repasar lo hablado, confirmar la comprensión y construir juntos el plan a seguir.

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Comunicar bien también cuida al profesional

Saber dar malas noticias no solo beneficia al paciente. También protege al personal de salud. Una comunicación clara y humana reduce conflictos, disminuye la carga emocional y favorece relaciones terapéuticas más sanas. Además, facilita la toma de decisiones informadas, respeta la autonomía del paciente y acompaña de mejor manera los procesos de duelo.

Como recordaba Hipócrates, la medicina no se trata solo de curar el cuerpo, sino también de aliviar el alma. Comunicar con humanidad es, sin duda, una de las formas más profundas de hacerlo.

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