La entidad realizó varios señalamientos sobre el manejo del sistema de salud
El sistema de salud actual no está diseñado para sanar, sino para administrar. Esa es la premisa que se desprende de la reciente ponencia de la Asociación Médica Americana (AMA), durante la Convención Anual del Colegio de Médicos Cirujanos de Puerto Rico (CMCPR) donde se identificaron cuatro jinetes que amenazan la estabilidad del cuidado médico: la burocracia de las aseguradoras, el agotamiento profesional, la falta de residencias y la creciente «expansión de funciones» de personal no médico.
Lo que comenzó como una medida de control de costos se ha convertido en una crisis de salud pública. Según datos de la AMA, el 90% de los médicos afirma que las autorizaciones previas dañan la salud de sus pacientes. El panorama es alarmante: el 25% de los doctores reporta eventos graves —incluyendo muertes, hospitalizaciones o discapacidades permanentes— vinculados a la espera por una aprobación administrativa.
«No queremos que el médico tenga que repetir la autorización cada uno de enero. Queremos continuidad de cuidado y transparencia en las tasas de denegación», enfatizó el doctor Bruce A. Scott, pasado presidente de la entidad.
La carga es tal que un médico primario procesa, en promedio, 43 autorizaciones semanales, tiempo que se resta a la atención directa. Como consecuencia, el 80% de los pacientes opta por abandonar sus tratamientos en la farmacia ante la frustración burocrática.
Lee: 74% de graduados de medicina se quedan en Puerto Rico
La AMA lanzó una advertencia sobre el «Scope Creep», o la tendencia de proveedores no médicos (asistentes de médicos o enfermeros practicantes) a asumir roles de diagnóstico y tratamiento sin la supervisión adecuada.
La diferencia en el entrenamiento es abismal: mientras un médico completa más de 10,000 horas de entrenamiento clínico, algunos programas alternativos otorgan licencias con solo 500 horas, muchas de ellas virtuales. Los estudios indican que estos proveedores suelen prescribir antibióticos, ordenar pruebas innecesarias (MRI o CT scans) y derivar en exceso a especialistas, encareciendo el sistema y elevando los riesgos de visitas a emergencias.
Para la isla, el desafío es geográfico y académico. La estadística es contundente: el 80% de los médicos establece su práctica a menos de 80 kilómetros de donde realizó su residencia.
«Si se van de Puerto Rico para entrenar, no volverán», sentenció el Dr. Scott, subrayando que la falta de plazas de residencia en la isla garantiza la fuga de talento hacia los Estados Unidos, especialmente en áreas rurales donde sólo proviene el 5% de los estudiantes de medicina.
Del mismo modo, la AMA abordó el agotamiento médico (burnout), aclarando que el problema no es la falta de resiliencia del profesional, sino un sistema quebrado. Como avance, la organización ha logrado que más de 600 sistemas de salud dejen de estigmatizar la salud mental en los formularios de licencia, eliminando preguntas sobre episodios depresivos del pasado para enfocarse únicamente en la capacidad funcional actual del médico.
Te puede interesar: Puerto Rico y la crisis de enfermedad renal crónica: retos, oportunidades y decisiones clínicas clave
Actualmente, existe un consenso bipartidista en el Congreso de los EE. UU. para reformar las autorizaciones previas. La AMA ha puesto a disposición una legislación modelo, ya adoptada en 20 estados, para que Puerto Rico pueda agilizar las respuestas de las aseguradoras y garantizar que cualquier denegación sea revisada por un médico de la misma especialidad del solicitante.

