Durante la Convención SPED 2026, BeHealthMED conversó con el doctor José García Mateo, endocrinólogo y lipidólogo clínico, quien culmina su periodo de liderazgo en la Sociedad Puertorriqueña de Endocrinología y Diabetología, destacando los avances en el abordaje integral de la diabetes en Puerto Rico.
El especialista subrayó que el manejo actual ya no se limita al control glucémico. “Las guías de diabetes se han girado a que no solamente es el control de azúcar, sino que tenemos que tomar en cuenta las complicaciones del paciente para utilizar terapias que también tengan beneficios a esas complicaciones”, explicó.
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De un enfoque glucocéntrico a uno centrado en complicaciones
El doctor García Mateo enfatizó que la práctica clínica ha transitado de un modelo glucocéntrico a uno centrado en complicaciones, lo que implica individualizar el tratamiento según el perfil de riesgo cardiovascular, renal y metabólico.
“Si tienes obesidad, lo mejor sería iniciar con un agonista de GLP-1; si tienes enfermedad renal crónica, lo ideal sería un inhibidor de SGLT2, porque tiene beneficios para disminuir la progresión a diálisis o trasplante”, señaló.
Este enfoque también aplica incluso cuando el control glucémico es adecuado. “Un agonista de GLP-1 tiene beneficio cardiovascular aunque el azúcar esté normal”, puntualizó, aclarando que muchas terapias se usan hoy por beneficios independientes de la glucosa.
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Diagnóstico temprano y prevención de progresión
El especialista indicó que el aparente aumento de casos se relaciona con mejores herramientas diagnósticas. “No es que haya más diabetes, es que estamos diagnosticando más temprano, incluso en etapas prediabéticas, y eso es positivo”, afirmó.
Sin embargo, recordó que la prevalencia sigue siendo elevada. “En Puerto Rico ya está llegando hasta un 20 % aproximadamente”, advirtió.
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Para la atención primaria, recomendó identificar factores de riesgo como obesidad central, dislipidemia, hipertensión, apnea del sueño, hígado graso, antecedentes de diabetes gestacional y ovario poliquístico, e iniciar pruebas de cernimiento oportunas.
Control lipídico: una pieza clave del riesgo cardiovascular
Como lipidólogo clínico, destacó la importancia de tratar las dislipidemias de forma agresiva según el perfil de riesgo. “El colesterol se deposita en las arterias y causa placas que llevan a infarto, derrame cerebral y daño renal”, explicó.
Las estatinas siguen siendo la primera línea, complementadas con terapias adicionales cuando no se alcanzan las metas lipídicas establecidas por guías.
El especialista también resaltó el papel de la tecnología en diabetes, incluyendo bombas de insulina con sistemas de circuito cerrado. “Hay infusoras que se adaptan al metabolismo del paciente para infundir insulina de forma más fisiológica”, indicó.
Finalmente, el doctor fue enfático en asegurar que, aunque la tecnología llegó para ayudar a la ciencia médica y endocrinológica, habrá algo que jamás podrá reemplazar: “Nada tecnológico va a sustituir el juicio clínico ni la individualización de la terapia”.

