Desde la Sociedad de Educación y Rehabilitación de Puerto Rico (SER), el Dr. Alberto Santiago Cornier, médico genetista y pediatra, compartió con BeHealth cómo la medicina molecular o de precisión se está integrando al modelo de atención de la institución y de qué manera la Ley 16 de 2026 —que reconoce a SER como patrimonio de Puerto Rico— fortalece este proceso a largo plazo.
Con más de tres décadas de experiencia clínica, investigativa y académica, el Dr. Santiago Cornier forma parte del equipo médico-científico de SER, aportando una visión que busca ir más allá del tratamiento tradicional para atender las necesidades individuales de niños y adultos en procesos de rehabilitación.
“Queremos llevar a SER al próximo nivel de lo que es la medicina molecular o medicina de precisión”, expresó el especialista, al destacar que este enfoque permite diseñar tratamientos personalizados basados no solo en los signos y síntomas clínicos, sino también en la información genética y molecular de cada paciente.
¿En qué consiste la medicina molecular o de precisión?
De acuerdo con el experto, este modelo de atención busca establecer metas más realistas, eficientes y costo-efectivas, al identificar las causas moleculares que influyen en la condición de cada persona. Esto permite optimizar los tratamientos y llevar a los pacientes a su máximo potencial de desarrollo, evitando el enfoque tradicional de “one size fits all”.
En ese contexto, explicó que la aprobación de la Ley 16 de 2026 representa un paso clave para SER, ya que le permite planificar con mayor estabilidad presupuestaria y establecer objetivos a largo plazo, algo fundamental para el desarrollo responsable de programas clínicos, investigativos y de medicina de precisión.
“Por la excelencia que ha tenido SER durante 75 años, esta ley le da una posición que permite una sustentabilidad más robusta y fija, lo que facilita planificar metas claras y a largo plazo”, señaló.
El rol de la genética en la medicina actual
El Dr. Santiago-Cornier enfatizó que la genética es parte integral de cómo el cuerpo responde a infecciones, cirugías y tratamientos, aunque todavía no siempre es reconocida como tal en muchos países latinoamericanos.
“La genética viene a identificar cuáles son las anomalías moleculares que tiene una persona y, una vez identificadas, poder intervenirlas. La tecnología ya está encaminada a respaldar este enfoque”, explicó.
Actualmente, existen terapias genéticas aprobadas para más de una decena de enfermedades, y en Puerto Rico ya se han administrado múltiples tratamientos de este tipo. Como ejemplo, mencionó la distrofia muscular de Duchenne, una condición neurodegenerativa en la que la terapia genética puede frenar el deterioro muscular, evitando complicaciones severas como dependencia ventilatoria o fallecimiento temprano.
Además, destacó alternativas como los reemplazos enzimáticos, en los que proteínas diseñadas en laboratorio se administran de forma periódica para suplir deficiencias causadas por mutaciones genéticas.
Costos y accesibilidad: un reto con visión a largo plazo
Aunque reconoció que estas terapias representan una inversión inicial elevada, el especialista explicó que muchas han sido cubiertas por planes médicos en Puerto Rico, incluyendo el plan público, tras los debidos procesos de justificación clínica.
“A largo plazo, este tipo de medicina resulta más costo-efectiva, porque reduce hospitalizaciones, cuidados intensivos y complicaciones que generan gastos millonarios, además del impacto humano y social”, puntualizó.
Finalmente, el Dr. Santiago Cornier resaltó que la nueva ley no solo reafirma el legado de SER, sino que también sirve como plataforma para avanzar hacia una medicina más específica, molecular y refinada, con el objetivo de que cada paciente alcance su máximo potencial de desarrollo.

