jueves, enero 15, 2026

Nueva era del control de peso: ¿Inyección semanal o tableta diaria?

HealthNueva era del control de peso: ¿Inyección semanal o tableta diaria?

El escalonamiento gradual de la dosis es la estrategia clave en atención primaria para mitigar efectos del tratamiento

El panorama del tratamiento de la obesidad ha dado un giro radical. Lo que antes se limitaba a intervenciones de estilo de vida y opciones farmacológicas de eficacia moderada, hoy se apoya en una nueva generación de medicamentos: los agonistas del receptor GLP-1 y los agonistas duales GLP-1/GIP. La reciente atención sobre Wegovy® (semaglutida), ahora explorado en versiones orales, abre un debate necesario sobre cuál es la mejor vía para cada paciente.

A pesar de las diferencias en la administración, los datos clínicos sugieren que la efectividad es notablemente similar. Mientras que la versión inyectable semanal (2.4 mg) ha demostrado una reducción promedio del 14.9% del peso corporal (estudio STEP 1), la versión oral diaria (25 mg) alcanza cerca del 14% (estudio OASIS 4).

«La innovación en las formulaciones no busca sustituir una vía por otra, sino derribar barreras. Para un paciente con fobia a las agujas, la tableta es un cambio de vida; para quien tiene una rutina caótica, la inyección semanal garantiza que el tratamiento no se interrumpa», afirma la doctora Milliette Alvarado, endocrinóloga.

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Actualmente, el mercado ofrece diversas opciones terapéuticas con perfiles de eficacia y administración distintos para adaptarse a cada paciente. Wegovy® (semaglutida) destaca por su versatilidad, permitiendo una administración inyectable semanal o una tableta oral diaria, logrando una pérdida de peso promedio de entre el 14% y el 15%

Por su parte, la Tirzepatida (Zepbound®), que se administra de forma inyectable una vez a la semana, ha mostrado los resultados más robustos con reducciones que oscilan entre el 15% y el 21% del peso corporal. Finalmente, Saxenda® (liraglutida) se mantiene como una opción de aplicación inyectable diaria, con una pérdida de peso promedio cercana al 8%.

La importancia de la supervisión médica

Para el médico primario, la elección no solo depende de la eficacia porcentual, sino de la farmacocinética y la tolerabilidad. La semaglutida oral, por ejemplo, exige un cumplimiento estricto: toma en ayunas con no más de 4 oz de agua y una espera mínima de 30 minutos antes de ingerir otros fármacos o alimentos.

El perfil de seguridad está dominado por eventos gastrointestinales (náuseas, vómitos, diarrea), que en estudios como OASIS 4 presentaron una tasa de suspensión del 7% en la vía oral, frente al 4.5% en la vía inyectable del estudio STEP 1. El escalonamiento gradual de la dosis es la estrategia clave en atención primaria para mitigar estos efectos.

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El arsenal médico no se detiene en la semaglutida. Opciones como la Tirzepatida (Zepbound® / Mounjaro®) han elevado el listón, logrando reducciones de hasta el 20.9% del peso corporal en dosis máximas. Por otro lado, la Liraglutida (Saxenda®), con una pérdida promedio del 8%, sigue siendo una herramienta valiosa en casos específicos.

«No estamos ante productos cosméticos, sino ante fármacos potentes que alteran procesos metabólicos. El uso sin supervisión médica no sólo arriesga el ‘efecto rebote’ al suspenderlos, sino que expone al paciente a deshidratación severa y pérdida crítica de masa muscular si no hay un monitoreo nutricional adecuado», advierte la doctora Alvarado.

El futuro: Moléculas pequeñas y mayor acceso

La próxima frontera parece ser el orforglipron, un fármaco oral de «molécula pequeña» que no requiere las estrictas condiciones de ayuno de la semaglutida actual. Además, se espera que las tabletas simplifiquen la distribución y reduzcan costos al eliminar los dispositivos de inyección (plumas).

Ningún fármaco funciona de forma aislada. El éxito a largo plazo depende de la integración del medicamento en un plan que incluya actividad física estructurada y apoyo psicológico.

«El fármaco es la herramienta que nivela el campo de juego biológico, pero el estilo de vida es lo que mantiene los resultados. El objetivo final no es solo bajar un número en la báscula, sino alcanzar una salud metabólica sostenible bajo el cuidado de un equipo multidisciplinario», concluye Alvarado.

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