Desde los pioneros de la década de los 50 hasta el liderato actual de la doctora Melba Feliciano, SPED se consolida como el pilar educativo ante la epidemia de diabetes
La endocrinología en Puerto Rico no es solo una especialidad médica; es una historia de transformación que está a punto de cumplir un hito histórico. Fundada formalmente en 1976, la Sociedad Puertorriqueña de Endocrinología y Diabetología (SPED) se encamina a celebrar su 50 aniversario en el 2026, consolidada como una de las organizaciones médicas más activas del país.
La Dra. Melba Feliciano, actual presidenta de la SPED, destaca que la base de esta disciplina fue establecida por tres figuras clave que trajeron al país los conocimientos de vanguardia adquiridos en los Estados Unidos.
«El primer endocrinólogo fue el Dr. Manuel Mariano. Luego de él, el Dr. Martínez de Antin, que llegó aproximadamente en el 51 o 52. Y después vino el Dr. Anoque, como en el 59 o 61. Estos tres endocrinólogos fueron clave en el desarrollo de la endocrinología en este país porque ellos comenzaron todos estos programas», relató la doctora.
Estos especialistas fundaron los departamentos de endocrinología en los hospitales municipales y universitarios, permitiendo que la especialidad pasará de ser un conocimiento escaso a una rama académica e investigativa fundamental para el bienestar del puertorriqueño.
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Lo que comenzó como un grupo pequeño ha tenido un crecimiento exponencial para responder a las necesidades de salud pública de la isla.
«Empezó un buen día con 27 endocrinólogos y ya tenemos aproximadamente 160 o 162. Es una sociedad muy activa que siempre nos hemos caracterizado por el compromiso con la excelencia en la educación, no solo para los endocrinólogos, sino para los proveedores, los médicos primarios y la comunidad», explicó Feliciano.
Feliciano es una figura central en la medicina puertorriqueña, destacándose no solo como especialista en endocrinología y salud cardiometabólica, sino también como una líder académica comprometida con la formación de nuevas generaciones. Como actual presidenta de la Sociedad Puertorriqueña de Endocrinología y Diabetología (SPED), ha centrado su gestión en combatir la epidemia de obesidad y facilitar el acceso a tratamientos tecnológicos de vanguardia para pacientes diabéticos.
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«Nosotros nos sentimos sumamente orgullosos de pertenecer a esta sociedad, porque se ha caracterizado por ser imprescindible en la excelencia de la investigación y en buscar un cuidado óptimo para nuestros pacientes. Es una historia larga donde cada miembro aporta a mejorar la calidad de vida en Puerto Rico”, concluyó.

