En el Día del Médico, la hematóloga oncóloga comparte cómo transforma el miedo en esperanza a través de un cuidado profundamente humano y espiritual
Para la Dra. Ana Di Marco, hematóloga oncóloga en el Centro de Cáncer de la Mujer, la medicina no comenzó en los libros de texto, sino en una pequeña gaveta de su infancia llena de linimentos y vendas imaginarias. Lo que entonces era un juego para aliviar a sus abuelos, hoy es la base de una carrera dedicada a transformar el miedo en esperanza.
En el marco de la celebración del Día del Médico, en BeHealth destacamos la labor de una profesional que entiende que el cáncer no es solo un diagnóstico clínico, sino un desafío que trastoca la historia personal y familiar de cada paciente.
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Según Di Marco, el tratamiento más moderno carece de fuerza si no va acompañado de una profunda humanidad. Su filosofía de cuidado se basa en la premisa de que la precisión científica y la compasión son inseparables.
«La ciencia me guía para ofrecer el tratamiento más moderno posible, pero es la humanidad la que me permite realmente cuidar. Escuchar con atención, mirar a los ojos o tomar una mano en silencio son gestos tan importantes como cualquier decisión terapéutica», afirmó.
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El diagnóstico de cáncer suele compararse con entrar a un cuarto oscuro. Ante esta realidad, la doctora asume el rol de guía, utilizando la transparencia y la honestidad como herramientas para disipar la incertidumbre. Su objetivo es que cada mujer que atraviesa las puertas del Centro de Cáncer de la Mujer se sienta acompañada e informada.
«Lo primero que hago es encender la luz. Explicar con claridad y con honestidad qué está ocurriendo. Mi propósito es que, aun cuando llegue el momento de volver a ese ‘cuarto oscuro’, la paciente ya no entre sola ni desorientada», explica la especialista.
Además de su rigor médico, Di Marco es una firme creyente en la fuerza de la espiritualidad. Se define como una «cheerleader» de sus pacientes, celebrando la fe en Dios como un motor de sanidad para el alma y el cuerpo, glorificando el proceso de recuperación en cada etapa.
Del mismo modo, fortalecer la salud integral de la mujer puertorriqueña, la Dra. Di Marco recomienda adoptar el ejercicio y la nutrición consciente como actos de respeto y honra hacia el propio cuerpo. Es fundamental priorizar la salud emocional, manteniendo una actitud positiva que sirva de motor para el bienestar físico diario. Asimismo, la doctora enfatiza la importancia de una suplementación vitamínica guiada por expertos y la realización constante de pruebas de cernimiento. Finalmente, recalca que una mujer que se cuida y se fortalece mediante la prevención tiene el poder de transformar positivamente todo su entorno.

